jueves, febrero 17, 2011

Es complicado


Hace ya unos cuantos meses, ví una peli que me gustó muchísimo y, como pasa siempre con todas aquellas pelis que me gustan mucho, echó a rodar mis engranajes.
Esos engranajes que por necesidad y máxima cautela de hacernos incompatibles con nuestra cómoda vida posmoderna, oxidamos a diario para tenerlos bien inmóviles. La verdad es que a mí, últimamente se me aceitan con una frecuencia que da miedo, bastan estímulos muy simples y pequeños para que ellos empiecen a moverse con esa bella coreografía de dientecitos educados y robóticos. Una melodía, una bocanada de aire fresco, un sabor, miguitas de recuerdos, el color intenso de una fruta o una verdura mientras cocino. Otras veces es el calor de mis hijos, sus abrazos, sus besos, un mechón de pelo desparramándose por su frente, un gesto o dos, sus risas…siempre.
Pero volvamos a la peli. Título: “It´s complicated”, o su amable traducción en la línea aérea en que la ví: “No es tan fácil”, que no está nada mal para lo que se viene después y la inevitable traición que significan todas las traducciones, especialmente las del séptimo arte. Igual, la peli se hizo famosa por un espantoso título de fantasía: “Durmiendo con mi ex”, que ya no traduce sino lastima horriblemente por la absurda simplificación del mensaje, todo lo que la película ofrece después. En fín, no voy a quejarme ahora de estas cosillas.
Pero de lo que no cabe duda a lo largo de su argumento, es que efectivamente a cierta edad, y frente a ciertas situaciones, la frase más inteligente que podemos acuñar es esa: Es complicado, y hamacarnos en el jardín como lo hacen Meryl Streep y Alec Baldwin, en un pas de deux realmente muy bueno.
La película es una comedia, y la verdad que lo es, pero de ese tipo de comedias inteligentes y bien pensadas para hacerte reír sin que se te desarticule la mandíbula o tengas que salir corriendo al excusado. Te reís, pero también te conmueve y te identifica con sentimientos y sensaciones que justamente por eso te hacen sonreír con un toquecito de melancolía. O sea, comedia de las buenas.
La trama es bastante sencilla ( otro acierto) y a través de su tejido te va llevando por la historia de hijos graduándose o preparando su boda, parejas rotas que siguen unidas, divorcios poco resueltos ya sea por haberse anticipado o retrasado demasiado. Nada ajeno a la realidad. Y ahí radica lo bueno: recursos simples para entrar y salir de las emociones, de los desencuentros, de las sensaciones, de los deseos, de lo que hubo que reprimir por necesidad y vuelve, de lo que definitivamente tiene que irse, tiene que “lavarse” ( decime si la lluvia casi al final no te lo sugiere) para que vuelva a girar la rueda. Y todo bien, suavecito, lindo.
Aparte de que me gustó la peli, la verdad es que verla a Meryl Streep tan hermosa en su madurez, tan a cara lavada en su actuación es un placer en sí mismo. Y me hizo sentir bien de mi propia madurez, a decir verdad, me confirmó que estoy en el mejor momento de mi vida ( sepan perdonar pero así lo vivo, no es presumir, aunque mi hija V lo piense cuando lea esto).
Hay un momento en que Alec Baldwin le dice que lo que más le gusta de ella es su edad.
Imaginate, ¡no está nada mal que te digan eso!
Gracias Alec.

viernes, septiembre 03, 2010


Para mis queridas Milenius y Abru

Ayyyyy, ¿Cómo no volver? Ahí aparecen esas dos brujas divinas que yo pensé que ya se habían olvidado de moi. Falta que aparezca el Gusplanet y...bingo!.
Qué año, este año. No faltó nada! Mucho laburo, muchos viajes, muchas conferencias, mucho dolor, mucha esperanza, muchos desencuentros, mucho hijo, mucho pensamiento vago. mucho silencio.
En fín, un almanaque de sensaciones.Como esos que le gustaban a Julio.
Cambios de piel
Amaneceres de frio y desazón
Tardes en busca del mejor refugio "contra" la bronca
Pocos mates, bastante café
Demasiado pan
Buenos vinos
Kilos de más
Un desfile de gente...mucha, muchísima gente
Sonidos
Ruido
Canciones
Muchos kilómetros
Pocos amigos
Soledad
Soledad
Más soledad
Lugares
Aromas
Muchos papers
Poca literatura
Nada de cine
Dulces escasos
Tormentas
Caminos
Toneladas de cansancio
Y ahora...
Paz
Paz
Sólo eso.

domingo, abril 11, 2010

Un nuevo amigo de dos millones de años



Matthew y su amigo del pasado se encontraron.
La historia tiene varios aspectos bellísimos.
El primero es el de la serendipidad, o sea el hallazgo o descubrimiento de algo, en el proceso de búsqueda de otras cosas diferentes. En este caso, la definición pura escapa un poco de la realidad: Matthew, tal vez no buscaba nada, solo correteaba en una mañana soleada con su perro Tau, pero sí encuentra algo que no buscaba conscientemente. La inversa, tal vez sea posible ( y yo creo que sí, por la belleza que lleva implícita) y entonces cabe pensar, que ese otro niño, cansado de un sueño de millones de años, sí los estaba buscando a Matthew y a Tau para jugar. El no deseaba a nadie más. El buscaba a Matthew, porque Matthew era el indicado…por muchas razones.
El segundo aspecto fantástico lo lleva el nombre del perro: Tau. El nombre de un agujero negro, una región del espacio-tiempo de la que ninguna partícula, ni tan siquiera los fotones de luz, puede escapar.
Matthew y su amigo del pasado no iban a escapar del encuentro. Había una región, un momento, un instante, que el universo les había reservado. Quién sabe cómo y cuándo esa cita estaba definida.
Matthew tropezó, seguramente sintió algún dolor y hasta maldijo en su idioma de niño aquél traspiés. Tau debe haberse acercado a olisquear, a constatar la seriedad de la caída, el estado de su amigo y la irreverente forma del obstáculo. Y entonces… acontece la magia: dos millones de años después, aquel niño de la edad de Matthew lo llama para jugar. Una de las cosas que más admiro de los niños es la enorme capacidad de búsqueda y encuentro que poseen: bastan pocas cosas para establecer vínculos: una mirada, una sonrisa, una mueca, un juguete en común, un deseo…un fósil.
Creo que nadie puede dudar que después de dos millones de años, un niño despierte y simplemente quiera jugar con otro de su edad.
Y si bien la historia podría terminar aquí, su encanto, su delicada belleza, no lo permite.
Lee R Berger, paleoantropólogo norteamericano, padre de Matthew, había dedicado veinte años de su vida a la búsqueda de homínidos a solo una sierra de distancia del lugar. Esta región, al norte de Johannesburgo ha sido un paraíso para la búsqueda de fósiles desde los años 30.
Pero el mundo de los niños, todos lo sabemos, es misterioso y extravagante. Ellos tienen códigos que resultan indescifrables para los adultos. Matthew y su amigo del pasado los tenían, sin saberlo.
Matthew conocía el idioma de los sueños de su padre, lo conocía y lo amaba, con la incondicionalidad con que aman nuestros hijos nuestras propias extravagancias y sueños. Entonces llevó su tesoro, los restos de su nuevo amigo, al abrigo de las manos de su padre. Ese tesoro resumía la vida de un niño, como él, de su misma estatura, muerto a su misma edad.
Matthew había abierto, sin más ligereza que la del juego, una puerta en el viejo y conocido laberinto de la evolución. Su amigo, aún sin nombre, se había acercado con el secreto de su propia especie. Dos millones de años, ahora…los acercaban.
Aún hay más belleza en este relato: Matthew, que es un nombre bíblico, significa regalo de Dios, y para San Francisco de Asís, la señal de la Tau era con la que sellaba sus cartas y marcaba las paredes de su celda. Para él, al igual que la cruz, era el signo de la salvación y la redención.
Quienes creen, y yo entre ellos, podemos también pensar, que algo de la esencia Divina
quiso ser parte de esta aventura.
“Dios no juega a los dados con el hombre”, lo dijo Einstein…yo sólo lo recuerdo.

miércoles, abril 07, 2010

Palpita la multitud

Vivo cerca de la cancha. O sea, de un estadio donde la gente grita, se transpira de pies a cabeza ( cuando llueve se moja igual pero por causas “extrínsecas” a la anatomía), se morfa un montón de grasas dañinas, se pasa los tetra brick con el ceremonial de un sacramento, putea, llora, se ríe a carcajadas, se insulta, sopla cornetas, flamea estandartes, se come las uñas y los “pellejitos”, se arranca algunos mechones de pelo, se besa, se abraza, se persigna, cierra los ojos, implora, desea, se agita, se… entiende.
Hoy la muchedumbre suena a lo lejos. Está brava la cosa, puedo decir, sin temor a ser metafórica, que late al unísono. Imagino los tablones repiqueteando con varios tornillos desparramados por el aire denso. Hay “vida” en el aire…mucha vida.
Me sonrío. Paro la oreja para meterme más entre la multitud, para captar aromas ( aunque, claro, no del todo sanos y de buenas costumbres). No me importa. El sonido de la algarabía y la muchedumbre me da la sensación de estar viva. Trato de reconocer la melodía que canturrea y que el oleaje de la distancia me devuelve como un ronroneo.
No desearía estar en la cancha.
Me gusta estar aquí, espiando sin ver, desempolvando mi angustia sin quebrar la armonía de una fiesta en la que jamás estaría invitada.
Dale campeón, dale campeón!!

domingo, marzo 21, 2010

Play it again, Sam

Me gustan los días de lluvia. Sólo lluvia, eh, el frío me poné violeta.

Hoy llueve y me lleno de esa fragancia especial de las lluvias sobre el verde, entre los adoquines, cayendo monótona desde los desagues.

Siempre recuerdo otras lluvias, tantas otras que han merecido el galardón del recuerdo... algunas en soledad, otras con la buena compañía de otras almas.

Ahora, en esta lluvia, lo estoy escuchando a Drexler, que me canta tan suavecito que hasta me puedo dormir hamacándome con sus palabras. Pienso en todas las lluvias que poblaron mi niñez, ese espacio para el que todo tiene espacio suficiente. Cuando era adolescente y la lluvia caía copiosa como hoy me gustaba escuchar al Nano y sus chopos. Leía poetas latinoamericanos y suspiraba de tanto en tanto para darle lugar a todos mis sueños.

Hoy la lluvia me trae a Sam Shepard, por bueno y querido.
A ver si me entendés:

Si todavía rodaras por aquí
Te tomaría
Te sacudiría por las rodillas
Te soplaría aire caliente en ambas orejas

Tú que podías escribir como una Pantera
Todo lo que se te metiera en las venas
Qué clase de verde sangre
Te arrastró a tu destino
Si todavía rondaras por aquí
Te desgarraría hasta meterme en tu miedo
Te lo arrancaría
Para que colgara como un pellejo
Como jirones de miedo
Te daría la vuelta
Te pondría de cara al viento
Doblaría tu espalda sobre mi rodilla
Masticaría tu nuca
Hasta que abrieras tu boca a esta vida

31/1/80. Homestead Valley, Ca

Y te lo dedico a vos, a mi amigo anochecido, al que sabe que hay que poner fuerza y seguir, seguir con una plan, con un mapa...sin brújula, pero con mucho instinto.

Fideos Mediterráneos

Mirá, yo te voy a explicar como se hace esta pasta….tan, pero tan facilonga y exquisita.

Primero…lo que viene antes, o sea…los ingredientes:

Penne rigati o mostacholes.

Tomatitos cherry
Verdeo
Puerros
Dientes de ajo sin pelar
Especias frescas: orégano, romero, tomillo
Panceta ( o bacon si andás por otras latitudes)
3 o 4 anchoitas en aceite
Un buen extracto de tomates o tomato pesto
Manteca
Aceite de oliva ( bastante)

Agregados prescindibles ( pero si lo tenés, mejor)
Champis, berenjenas cortadas en cubos pequeños ( y “des”amargadas previamente con sal gruesa ), aceitunas negras o verdes, mejillones.

Ahí vamos…

Cortás los cherry, el verdeo y los puerros bien chiquititos ( pero no los piques, porfa!!!!!). Los disponés en una asadera con un fondito de oliva, le ubicás las hierbas frescas y los rociás con abundante oliva.

Esto se va al horno de gas o al hornillo eléctrico, 20 minutos.


Poné los fideos a hervir… como siempre.


Cuando están por llegar al dente, disponé en una olla o sartén grandota ( profunda) mantequita, un chorro de aceite para que no se queme y ahí echas las anchoitas picadas, pelás los ajos asados y los hacés puré y la panceta en tiritas superfinas con los agregados prescindibles.

Cuando ya están echando un aroma matador, le agregás todas las verduritas asadas y una cucharadita de té del extracto de tomates. Mezclá todo con ganas, colá los fideos y echalos a la salsita y revolvé hasta que se hayan impregnado bien de esta magia.


Emplatá, descorchá un Malbec o un Pinot Noir, rayá abundante provolone o sardo y servite el primer plato PARA VOS, porque después… no hay tu tía.
Las fotos son de V, la única, la inigualable fotógrafa parisina

lunes, marzo 15, 2010

La metamorfosis materna


A cada cual su turno y su parte.

Hace unos días, en Costa Rica, aprendí que a las tortas, se le dice queque, y adoré esa palabra tan simple y tan dulce... como son las tortas!!.

Hoy he sido el queque de mis hijos.

Mi maternidad está radiante en las mañanas, soy como un gran útero caminante, danzante. A las seis de la tarde, me duelen todas las articulaciones y la palabra "mami" me taladra el lóbulo frontal cual daga siniestra en manos de un inquisidor. Sin embargo, le doy un poco más de piola al barrilete y sigo remontando.

Hoy los fui a buscar a sus clases de inglés. Ahí sale la estampida con cuadernos, cartucheras y gritería a desplomarse sin piedad por las butacas de mi auto recién lavado.

_Qué les parece si nos vamos a " Don Tata" y nos armamos una picadita?_ El SI, suena poderoso como la jura de la bandera.

Entramos a la charcutería ( qué palabrita!!) y empiezan a desperdigarse por los diferentes anaqueles: V pide milancito y queso azul, M, pepinitos, T anda inspeccionando bolsas de nachos ( puajj), C acompaña las elecciones de los hermanos con voluptuosa algarabía.

Cuando me toca pagar la cuenta los quiero reventar, pero me contengo por eso de que " la culpa no es del chancho sino del que les da de comer", no?.

Volvemos al auto con los tesoros. Ya es de noche, abrimos las ventanillas para que el viento nos despeine y escuchamos esa música espantosa que a ellos les encanta. Ellos cantan, comentan, se empujan y rien a carcajadas, mientras yo pido silencio y los amenazo con que voy a chocar si no se callan.

Pero todo es en vano.

Cuando a uno le toca hacer de queque, despierta queque y anochece queque.

Algo así como el pobre Gregorio Samsa, pero en vez de cucaracha...queque.