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miércoles, junio 18, 2014

Sigo volviendo

Entonces ocurre que la rueda del pasado empieza a girar y de pronto se detiene en un punto. Todo parece igual, pero ha mutado. Una se siente igual, pero han pasado más de quince años... Y eso es mucho, mucho tiempo, mucho más ahora que el tiempo es como un chicle largo y muy masticado.
Vuelvo a los pasillos gastados y sucios del hospital, vuelvo a sus escritorios y paredes atestados de papeles pegados una y mil veces con cinta de goma: direcciones, fechas, preparados magistrales, guías de manejo, pedidos clandestinos, memorabilia, interconsultas olvidadas, fotos muertas, teléfonos mudos para siempre, más fotos.
Los teclados de las computadoras están sucios, los monitores apagados, hay olor a desodorante de ambientes barato mezclado con formol, gasas no asépticas, un par de anteojos que lamenta el olvido de un paciente, un souvenir, dos rosas compradas en el tren, marchitas.
Hay mucha vida invadiendo mis ojos, demasiada vida ajena queriendo meterse entre mis manos apretadas en los bolsillos de mi chaqueta. El sentido de lo ajeno me espanta y a la vez me atrae hacia un millón de recuerdos que no puedo detener. Me siento un rehén de tanta soledad, y mi alma se debate entre la entrega y el asco. Pero yo estoy aquí, ahora ya no puedo ignorarme, he elegido estar aquí entre un puñado de posibles resguardos. Estoy aquí y ahora como hace quince, diecisiete, veinte años. Dentro mío hay una identidad que es fiel a estas cosas,  que revive con cada movimiento de mis ojos, y quiero estar aquí y también salir corriendo y no volver nunca, correr y correr y meterme en medio de la nada y olvidar, olvidarme de todo hasta que ya nada de esto sea verdad y yo no sea más que una sombra. Sin embargo, siento placer y me doy cuenta que una parte de mi ama este mundo, por eso estoy aquí, por eso volví y por eso me quedo a esperar que por alguna fisura del destino yo pueda entender que estar aquí es algo necesario y bueno.
Hace dos semanas que he vuelto a concurrir a los ateneos del hospital. Me han recibido como a los héroes que vuelven de innumerables batallas. No importan la gloria o el éxito. A nadie importa si ahora soy más importante o gano más plata. Aquí nadie es más o menos, aquí somos todos iguales. Aquí volvemos a remontar las grandes aguas, sin edad, sin cartas de honor, sin números, sin reservas.
Me están pasando cosas raras últimamente, mi tiempo es raro últimamente, me siento un poco Alicia detrás del espejo, con sombrereros y conejos desquiciados sorprendiéndome por todas partes.

jueves, noviembre 10, 2011

Solo eso

Estamos en un lugar lejano. De a poco nos convencemos que lo que queda por andar es fácil o simplemente reglamentario.
Nada más falaz
Lo reglamentario se ha construido para otras esperanzas.
Lo fácil… para otras edades.
A los que estamos aquí o así (entendiendo por así, un modo, un estado del alma) no nos es permitido ni lo fácil ni lo escrito… el libro está en blanco y hay que tragar en seco y afilar la punta del lápiz.
Total… la vida es eso, un ensayo tras otro, un papel en blanco que espera el primer garabato.
Y nosotros creemos que la historia se escribe cada día, y que la puntuación está a tono con los ensamblajes cotidianos…
No. No es así. Eso es pura ilusión, porque a pesar de todo y las redes sociales, seguimos una marcha al unísono, donde lo que parece propio es muy ajeno,
Donde lo que parece carne, es hueso
Donde lo que nos conmueve es ficticio
Somos un olvido que se sabe final.
Solo eso.

miércoles, agosto 24, 2011

Noche de brownies y galletas de granola

Volver, hay que volver; que importa que la frente esté marchita o que los años se hayan tirado todos juntos a la pileta. Volver, es siempre motivo de celebración. Por lo tanto, hoy, a las seis y media de la tarde me dije ( me susurré)_Chiquilla, es hora de volver a tus fuentes_. Ahora, bién, no lo voy a negar, hubo un trabajo previo, que consistió en una especie de revival durante el fin de semana largo. El viernes, me entregué a los placeres culinarios ( ustedes, mis escasos blogonautas saben que es una de mis debilidades) y preparé una trucha muy grande rellena de setas, tocino y echalotes a la que bañé con un generoso cognac flambeé, y acompañé con un arroz con almendras y piñones y un malbec Saint Felicien que alcanzaba los honores de la famosa "experiencia religiosa". Al concluir la delicada empresa, levanté mi copa y dije: día uno. El sábado, munida de "La filosofía y el barro de la historia" de mi querido Feinmann, la obra completa de Idea Vilariño y una novelita de Daphne du Maurier ( in english) me arrepollé en mi lecho y me dejé llevar por la magia inconmesurable de las palabras. Mi gato, Indi, ovillado a mis pies, completó la escena perfecta del "selfblessedness" del que hablaba Huxley.
Amigos: allí me quedé hasta altas horas del mediodía SIN CULPA ALGUNA. Cuando apoyé mis pies para incorporarme, había consumido ya altas dosis de placer. Esto continuó el domingo y no se detuvo el lunes. El martes, anexé "último round" de mi amado Julio C y comprendí, que hacía mucho que no me sentía TAN BIEN. Durante esta "epifanía" también me llené de recuerdos, volví a viejos patios inundados de sol y tardes apacibles, volví al perfume de mi abuela, a nuestros trasnochados encuentros, a un tiempo que jamás dejó una cuenta pendiente. Volví a mi escencia.
Entonces hoy, me puse a hornear galletas y brownies para mis seres queridos, porque cuando uno se reencuentra con lo más amado tiene que volverse hacia el mundo.
Estoy volviendo...
volviendo a sentir entre la sombra
volviendo a escuchar entre el quejido
volviendo

y me gusta volver " con algo prestado", y elijo este poema de Borges, que me hace feliz cada vez que vuelvo a él, cada vez que arribo a sus voces.

Y la ciudad, ahora, es como un plano
De mis humillaciones y fracasos;
desde esa puerta he visto los ocasos
y ante ese mármol he aguardado en vano
aquí el incierto ayer y el hoy distinto
me han deparado los comunes casos
de toda suerte humana,
aquí mis pasos
urden su incalculable laberinto.
aquí la tarde cenicienta espera
el fruto que le debe la mañana
Aquí mi sombra en la no menos vana
sombra final se perderá, ligera.
no nos une el amor sino el espanto
será por eso que la quiero tanto.


Aquí me quedo...
para empezar

viernes, abril 22, 2011

Un sábado a la tarde en Los Dominicos





Los Dominicos es una aldeita artesana al pie de la cordillera, en Santiago de Chile. En mis viajecitos a Chile, cada tanto, me voy hasta allí,no tanto para comprar artesanías sino para adentrarme en sus callecitas de tierra y detener mis prisas en sus verdes, en el sonido del agua que corre por las acequias y en ese tiempo, siempre tan disociado del mío, de sus quehaceres.
Lo primero que te invade cuando te metés allí dentro, es el color, el color de los tejidos y los hilados, que se mezcla con el de la tierra. Hay una especie de rara comunión entre esas cosas tan simples. Luego, son los olores, el humo, las fragancias de los árboles mezclándose con la piedra y el cuero. Me gusta mirarme los pies y verlos llenos de polvo, andar por senderitos estrechos, olisqueando especias o calzándome anillos de hueso.En uno de esos paseos me compré unos cascabeles de esos que usan las machis mapuches en sus rituales ( el machitún), son muy bonitos y tienen un sonido duro, como si todo el aire se precipitara en un gran cuenco vacío y se quedara allí. Las Machi eran médicas o curanderas, que tenían poderes sobrenaturales y quitaban los maleficios o espíritus que causaban el mal a los enfermos.
A veces, cuando estoy un poco intranquila, los hago sonar con su voz tristona y hueca.
Ellos se tragan todo el aire pesado.

viernes, septiembre 03, 2010


Para mis queridas Milenius y Abru

Ayyyyy, ¿Cómo no volver? Ahí aparecen esas dos brujas divinas que yo pensé que ya se habían olvidado de moi. Falta que aparezca el Gusplanet y...bingo!.
Qué año, este año. No faltó nada! Mucho laburo, muchos viajes, muchas conferencias, mucho dolor, mucha esperanza, muchos desencuentros, mucho hijo, mucho pensamiento vago. mucho silencio.
En fín, un almanaque de sensaciones.Como esos que le gustaban a Julio.
Cambios de piel
Amaneceres de frio y desazón
Tardes en busca del mejor refugio "contra" la bronca
Pocos mates, bastante café
Demasiado pan
Buenos vinos
Kilos de más
Un desfile de gente...mucha, muchísima gente
Sonidos
Ruido
Canciones
Muchos kilómetros
Pocos amigos
Soledad
Soledad
Más soledad
Lugares
Aromas
Muchos papers
Poca literatura
Nada de cine
Dulces escasos
Tormentas
Caminos
Toneladas de cansancio
Y ahora...
Paz
Paz
Sólo eso.

miércoles, abril 07, 2010

Palpita la multitud

Vivo cerca de la cancha. O sea, de un estadio donde la gente grita, se transpira de pies a cabeza ( cuando llueve se moja igual pero por causas “extrínsecas” a la anatomía), se morfa un montón de grasas dañinas, se pasa los tetra brick con el ceremonial de un sacramento, putea, llora, se ríe a carcajadas, se insulta, sopla cornetas, flamea estandartes, se come las uñas y los “pellejitos”, se arranca algunos mechones de pelo, se besa, se abraza, se persigna, cierra los ojos, implora, desea, se agita, se… entiende.
Hoy la muchedumbre suena a lo lejos. Está brava la cosa, puedo decir, sin temor a ser metafórica, que late al unísono. Imagino los tablones repiqueteando con varios tornillos desparramados por el aire denso. Hay “vida” en el aire…mucha vida.
Me sonrío. Paro la oreja para meterme más entre la multitud, para captar aromas ( aunque, claro, no del todo sanos y de buenas costumbres). No me importa. El sonido de la algarabía y la muchedumbre me da la sensación de estar viva. Trato de reconocer la melodía que canturrea y que el oleaje de la distancia me devuelve como un ronroneo.
No desearía estar en la cancha.
Me gusta estar aquí, espiando sin ver, desempolvando mi angustia sin quebrar la armonía de una fiesta en la que jamás estaría invitada.
Dale campeón, dale campeón!!

lunes, diciembre 14, 2009

Toma de mi todo


La vida te da sorpresas… sorpresas te da la vida.
Tengo 45 años y soy una mujer LIBRE.
Hace 48 horas, no hubiera podido afirmarlo, pero … el tiempo pasa y nos vamos poniendo tensos ( lo de viejos se lo dejo al autor de la canción). Víctor Heredia dijo algo parecido cuando habló de su esperma urgente. Recuerdo que cuando escuché por primera vez esta canción, dije: Mierda, que afirmación tan atrevida (entendiendo por atrevida una exaltación de la declaración y no un comentario pacato).
La verdad es que en las últimas 48 horas me “cociné en mi caldo”. O sea, reflexión, un poco de acción y mucho más de reacción. Resultado: tengo algo urgente que no viene a ser esperma, sino sangre.
Soy una mujer sanguínea. Soy ariana, dragón: único bicho quimérico del horóscopo chino.
Amo la vida, amo el conocimiento, parí cuatro bellas personitas que llevan mi firma.
Tengo pocos miedos…solo algunos atardeceres aciagos.
Me mimetizo con todo lo verde… doy la cara al sol.
Adoro la tierra que mis pies revelan con cada paso. Conozco la sombra.
Sé llorar con grandeza y lamer las heridas en mis cuevas amadas.
Me enamora el rayo y aprendí a beber la lluvia. Soy un poco infantil…sin perder mi instinto de hembra guardiana.
Cabalgo la espesura… me alimenta la noche.
Soy yo…y me siento única.

domingo, noviembre 08, 2009

Insomnio

Me he tomado una semana de vacaciones porque lo necesito. Necesito alejarme, entrar al territorio de mis laberintos interiores y perderme por un sendero que me dé paz. No es fácil, últimamente sufro de un ligero insomnio que me mantiene alerta hasta pasada la medianoche. A veces mi gatito bebé me acompaña. Otras veces estoy sola y me gana la tristeza. En esos momentos recuerdo a mi abuela y la acerco a mis pensamientos para que ella me acune y me calme, y haga desaparecer ese fuerte dolor en el pecho que me cierra la garganta.
Hoy ha venido a cenar A, mi amiga de la infancia, y con ella han vuelto viejos recuerdos de una época hermosa de mi vida. Pasamos una hermosa velada… pero ahora vuelvo al insomnio y a ese dolor que detesto y que me oprime el corazón.
Abuela… vení, estoy aquí y te espero.

viernes, noviembre 06, 2009

Los tres días de Indi

Hace tres días que Indi ha llegado a casa. Su mudanza no ha significado demasiado: un recipiente de piedritas blancas que viene a ser su baño, otro de color azul que es su bebedero, una palita para recoger y descartar sus “ofrendas”, una cestita que por años tuvo servicios varios: perfumero, frutera, posa plantas, y ahora es su cunita. Un sweter viejo de M. que oficia de colchón y un osito fucsia de C que le hace de “hermanito” para dormir. Este es su escueto equipaje. Hoy se le ha adicionado una caja de manzanas con ramitas y palitos, que le preparó mi hijito T para sus volteretas.
Sin embargo, este mundito de pequeñeces ha llenado esta casa de inquietud y ternura.
Yo he tenido pocas mascotas: de niña, un perro salchicha: Lolo, bastante rompehuevos, pero adorable. Sin embargo fue mi abuela quien terminó criando a este perrito, de manera que mis recuerdos de Lolo son muy fragmentarios.
Ya de grande tuve a Piki, un canario amarillo como la polenta que se paseaba por toda la casa y al que yo le hacía montoncitos de semillas en la punta de mis tratados de medicina para que comiera conmigo mientras yo estudiaba ( yo comía un sándwich o tomaba mate, ya que las semillas de Piki me costaba digerirlas).
Después que Piki, un día voló para siempre, no quise más mascotas.
Cuando nació V, llegó Manu, la tortuga, que ya es una tortugasa, majestuosa y divertida.
Y ahora, llegó Indi, con sus patitas lechosas y sus pelitos atigrados. Tiene unos enormes ojos grises que me fascinan y que me provocan una ternura muy especial, que jamás hubiera imaginado sentir por esta especie.
Indi llega en un momento de mi vida en que los cielos están demasiado cargados de nubes, por eso lo siento más que gato como señal.
Después del peaje, el camino se ha vuelto duro y pedregoso. La tierra se ha vuelto seca y mis pasos muy vacilantes. Muchas veces en las noches, me despierto con un fuerte dolor en el pecho que atribuyo al desasosiego. Entonces, desde que llegó, cuando esto pasa, me voy a la cocina y lo busco en su rinconcito.
Lo acurruco contra mi pecho y lo acaricio hasta que mi alma empieza a volver a mi cuerpo. Así me quedo un rato, susurrándole en sus orejitas de jengibre cuánto lo necesito. Después lo dejo de nuevo en su cunita y le doy las gracias por estar aquí, ahora.

miércoles, noviembre 04, 2009

By the Rivers dark

Leonard Cohen es un poeta con una melodía triste anudada en sus tristes cuerdas vocales.
Muchas noches me acompaña su susurro melodioso. Nos encontramos en la melancolía.
Es un buen compañero desde sus anteojos oscuros.
Mientras mis dedos se desplazan brumosos por el teclado, el me dedica sus versos cantados.
Adoro a Leonard Cohen, por perverso y aniñado. Me remite a sensaciones ambarinas, a bocanadas de humo en la piedad de cielos rosados, interminables. especialmente con la ronquera que despliega en "By the Rivers dark".

By the rivers dark I wandered on. I lived my life in Babylon. And I did forget my holy song: And I had no strength in Babylon. By the rivers dark where I could not see who was waiting there who was hunting me. And he cut my lip and he cut my heart. So I could not drink from the river dark. And he covered me, and I saw within, my lawless heart and my wedding ring, I did not know and I could not see who was waiting there, who was hunting me. By the rivers dark I panicked on. I belonged at last to Babylon. Then he struck my heart with a deadly force, and he said, ‘This heart:It is not yours.’ And he gave the wind , my wedding ring; and he circled us with everything. By the rivers dark, in a wounded dawn , I live my life in Babylon. Though I take my song from a withered limb, both song and tree, they sing for him. Be the truth unsaid and the blessing gone, if I forget my Babylon. I did not know and I could not see who was waiting there, who was hunting me. By the rivers dark, where it all goes on;by the rivers dark in Babylon.

That´s all

sábado, octubre 17, 2009

Ave de la noche

BLACKBIRD SINGING IN THE DEAD OF NIGHT,TAKE THESE BROKEN WINGS AND LEARN TO FLY;ALL YOUR LIFE,YOU WERE ONLY WAITING FOR THIS MOMENT TO ARISE.BLACKBIRD SINGING IN THE DEAD OF NIGHT,TAKE THESE SUNKEN EYES AND LEARN TO SEE;ALL YOUR LIFE,YOU WERE ONLY WAITING FOR THIS MOMENT TO BE FREE.BLACKBIRD, FLY,BLACKBIRD, FLY,INTO THE LIGHT OF THE DARK, BLACK NIGHT.

Como el ave de la noche, trato de pulir mis alas para el vuelo. No soy un ave que sabe volar, toda mi vida recorté mis alas pulcramente para que mis vuelos fueran rasos y complacientes. De pronto, el universo se ha vuelto una moneda falsa, un montón de palabras sin sentido, un cementerio de promesas.
Ahora es tiempo de dejar que mis alas se vuelvan salvajes y sucias.
No tengo un nombre. Tengo una pila de papeles desordenados, un musgo amarillento que crece por mis piernas, un suspiro que no quiere ser el último.
Ahora es el tiempo de los capullos, de lo que quiere nacer a pesar de lo informe.
No negaré a mi sangre lo que tiene recorrido, pero tampoco la dejaré ser un simple eco.
No quiero vestirme para el amanecer, ni desnudar la piel para viejos rituales

BLACKBIRD, FLY,BLACKBIRD, FLY,INTO THE LIGHT OF THE DARK, BLACK NIGHT.

viernes, octubre 09, 2009

Aquellos buenos tiempos

Para mi amiga A, mi hermana de siempre, la voz cristalina de mis horas de angustia, estandarte de aquellos buenos tiempos.
Te quiero mucho!

Escucho una canción que sonó mil veces en aquel tiempo de mi adolescencia.
Recuerdo que nos juntábamos en la casa de algún amigo/a con un montón de long plays y ya, la cosa era sentarse donde se pudiera, generalmente sobre muchos almohadones, a escuchar, a tomar gaseosas y picotear papas fritas, y para los más osados prenderse un cigarrillo. Así se descolgaban las horas, sin otro objetivo que juntarnos a tararear canciones, una detrás de otra, dirigidos por el que oficiaba de DJ y al que en caso de aburrirnos demasiado, desplazábamos cruelmente.
Recuerdo que nos reíamos mucho. Esa también era una condición para el encuentro: la risa. Nos reíamos de tonterías, de un sinfín de anécdotas que recopilábamos pausada y meticulosamente del anecdotario escolar de ese y de años pasados. Nos sentíamos una pequeña cofradía, en la que cada uno tenía una fuerte identidad que era reconocida y amada por sus pares. No había defectos ni sarcasmos, no había lugar para ninguna clase de destierro, de haberlo habido, toda la cofradía hubiese padecido heridas de guerra.
La música era un nexo poderoso y venerado. Nos hermanaba. Había canciones que nos oscurecían momentáneamente, y todos sabíamos que cada uno estaba viviendo esas palabras de un modo distinto, pero muy semejante al del otro. Éramos parte de un todo que sentía al unísono.
Éramos jóvenes y hermosos.
La vida era una larga, larguísima aventura que apenas asomaba su rostro. Estaba llena de promesas, de desafíos, estaba llena, cargada hasta rebasar, de horas vacías que nos esperaban ansiosas. ¡Había tanto territorio abierto e inacabable para la conquista! Infinitos cielos y estrellas para soñar, millones de hojas en blanco para garabatear ideas e ideales. Paredones altísimos para pintarrajear corazones y dibujar palomas.
Éramos jóvenes, muy jóvenes y muy hermosos.
Teníamos esquinas de encuentro perfectamente establecidas y demarcadas, calles que repetíamos bajo nuestras pisadas estación tras estación. Amábamos las tormentas y nos despatarrábamos bajo el sol. La hora rosada del atardecer nos hacía íntimos, y nos animábamos a las noches calurosas de verano con movimientos gatunos. Cambiábamos todo, estampillas, cartas, anillos, sweters, cadenitas, discos, bufandas. Guardábamos flores y hojas secas en libros y cuadernos. Fumábamos a escondidas, bailábamos por las calles y también llorábamos, a veces llorábamos mucho, por cualquier cosa.
Pensándolo bien, éramos demasiado jóvenes y demasiado hermosos.
Dios bendiga cada una de las lágrimas con las que termino este nocturno. Porque cada una de ellas tiene sus nombres, seguramente si pudiese verlas más de cerca también tendría sus caras, y si pudieran susurrarme, tendrían sus voces.

viernes, octubre 02, 2009

Peaje


Una vez, alguien me dijo que en la vida, cada tanto pasábamos por puestos de peaje. Los puestos de peaje eran bisagras, momentos de reflexión, puntos de inflexión, rendición de cuentas. Había un antes y un después de cada peaje…indefectiblemente. Eran momentos de dolor, rupturas, como terminar de poner la última pieza del rompecabezas y ¡zas! Desarmado y vuelta a empezar. Reinvención. A veces, renacimiento.

_Señora, ya no cuente más sus monedas_ me dice el señor del peaje.
_Por más que las cuente y las haga rodar una y mil veces, no cambiarán su valor, entienda señora, ya llevamos meses, usted contando y yo esperando mi paga, y vea, aquí estamos…detenidos_
Lo miré anhelante y derrotada. No debió haber dicho eso tan deprisa.
_ Mire señora, no se angustie, poco puedo hacer yo en esta pequeña cabina. Le propongo algo, usted me deja lo que tiene, no es poco, aunque no alcance, y yo la dejo pasar. Eso sí, usted tendrá una deuda. Una deuda que tendrá que cancelar INEXORABLEMENTE en el próximo peaje. ¿Si?... ¿Qué piensa?_
Asentí. Tenía los ojos llenos de lágrimas y me sentía extenuada.
La barrera se levantó.

Hoy, he atravesado mi peaje.
Me siento cansada, muy cansada.
Necesito volver a caminar, ahora más pausadamente.
Siempre se está solo en los peajes. El silencio en la marcha va encendiendo las luces del pensamiento. La piel se vuelve más tirante, el peso de los días se cristaliza en huellas delicadas que se pueden ir contando una por una.
La mirada se vuelve hacia las cosas más amadas…aún las que ya no están.
Hay que reinventar los sonidos, aguzar la audición, no perder de vista el camino.
Desentumecer los recuerdos para el abrigo nocturno.

Hoy he atravesado este peaje.
Me acompaña la primavera y el deseo de seguir adelante…hasta el próximo

miércoles, septiembre 30, 2009

De paso


A veces uno queda “suspendido”.
Suspendido de una fragancia, de una imagen, de un color, del recuerdo de un paisaje que se parece curiosamente al que estamos observando esa mañana.
Suspendido de una bocanada de viento, una “buena” bocanada gigante que nos sorprende a la salida del subte.
Suspendidos de un sol todavía de invierno, pero ya más comprometido con la primavera.
O simplemente, simple y delicadamente de la extravagancia de un afiche que anuncia la venida de un nuevo ídolo de papel pintado.
A Julio Cortázar le impresionaba la historia que se descolgaba de los pedazos de afiches que se iban apelotonando en la argamasa de los días. Pedazos de promesas, de amenazas, de noticias inconexas que se iban metamorfoseando en figuras absurdas y sin embargo, tan reales.
La vida es también un collage inconexo, una mezcla canalla de ilusiones deshilachadas, de hechos poco relacionados ( gracias al cielo, mi niña!) de quejas jamás escuchadas y sueños adecuadamente recortados.
La arena de las estaciones poco sabe de las pisadas dolientes, ignora las demoras y los encuentros a destiempo.
Siempre me gustaron los relojes descompuestos, esos fantasmas ridículos y osados.

lunes, septiembre 28, 2009

Volver, con la frente no tan marchita


Para C, mi amigo, mi hermano del alma


Me siento fuerte, me siento única, única a pesar de la multiplicidad del reclamo.

Hace ya tiempo que camino sin miedo, enamorada una y mil veces de las amapolas de la noche, del suave rumor de los colosos del pasado.

No tengo un nombre, sino miles, millones de nombres callados que me visten como una reina. Puedo desandar el camino del pasado y ser una antorcha urente del más allá.

No conoce mi piel la lividez de las tumbas, sino más bien el aroma frutado y rancio de los campos de batalla.

No tengo sueños pendientes. Los he abrigado todos.

No tengo ánimas bordadas en la estela nocturna.

Sé de los cambios de muda: un color, una forma, un reptar por la soledad de los desiertos humanos.

Guardo la sed mis ancestros, de ella me alimento y sigo.

Sé de la amplitud de los océanos. Ellos me han enseñado a amar las pequeñas partes del todo.
Vuelvo una y mil veces de todas partes.

Cada vez con un rumor nuevo, con una espuma distinta y dulce, como las voces de los niños.
Añoro las consecuencias de lo inevitable.
El candor de las horas marcadas por el reloj del silencio.
Soy efímera. He aprendido a desaparecer entre los elementos.

Amo la luz...internarme en el eclipse de sus hechos inacabados.

martes, septiembre 15, 2009

Descanso, divino tesoro

Ciertas noches de invierno, entre la segunda y la tercera hora, mientras el sol, separado de mí por toda la espesura de la tierra, ya no me envía más que rasgos negros a través del imperio de las sombras, vuelvo a encontrar a mis muertos. En la atmósfera de árida lucidez creada por el insomnio, forman una multitud atenta y sin rostro, los compañeros caídos de mi niñez, los amigos perdidos de mi juventud, los de anteayer, los de ayer mismo ya.

Lección de tinieblas. Michel Tournier. ( El árbol y el camino)

… El vendaje toma el relevo de la clásica túnica, aunque es más íntimo y equívoco, pues viste no ya la desnudez sino la llaga.

Elogio de la carne doliente. Michel Tournier. (El árbol y el camino)

La nostalgia viste de sepia los pasos de estos días.
La nostalgia es una forma de amor que amarra los sentidos a un eco distante y esquivo.
Pesan los años sin red ante la premura de lo imposible. Una verdad a ciegas, una miel sin panal.
Todos aprisionamos a un niño desamparado que duerme bajo la placidez de la ignorancia.
Cuesta creer que nos crean. La razón es una vieja ilusión reparadora, una forma de vivir el instante con la madurez del olvido.
¿Cómo abandonar el fuego?, ¿De qué manera volver la vista frente a la inquietud de las formas?, ¿Cómo explicarte que mañana ya no es otro día?.
Las agujas ya no marcan cardinales, solo fragmentos, pedazos de tiempo sin nombre.
Hay un nuevo alfabeto, las calles cambian su rumbo, es un mundo ajeno que nos invade con su ruido y su aroma ignoto.
Estamos suspendidos del murmullo. Lejos del verbo, a unos pasos de la calma. Aquí.

sábado, agosto 01, 2009

Premios mas, premios menos


Encontré esto en un par de blogs de minas, y tal parece que si uno contesta bien te dan un premio.

La verdad es que no tengo muchas esperanzas, porque lo único que me gané desde que tengo uso de razón fue una bolsa de agua caliente en una kermesse, pero por las dudas lo voy a hacer. Además está bueno, para ver ( yo misma) que me contesto.
Ahí va ( jurado, prepárese)


Manía: sacarme las medias adentro de la cama


Pecado capital: Comprarme anillos y perfumes que no necesito


Mejor olor del mundo: El de mis hijos al despertarse


Si el dinero no fuera problema: Andaría por las rutas de la vida en un trailer y me bañaría cada 72 horas


Recuerdos de la infancia: Cada instante al lado de mi abuela


Habilidades como ama de casa: Cocinar, indudablemente


Lo que menos te gusta hacer en casa: Ordenar los placares


No habilidades como ama de casa: hacer la cama de V


Una frase: "Árbol de la esperanza, mantente firme"


Paseo para el alma: Escuchar música, estudiar, leer y escribir


Paseo para el cuerpo: Dormir la siesta y tomar malbec


Perfume que usa: Muchos!, pero definitivamente los de Dior son lo más


Perfume masculino: Dior, Dior, Dior


Bueno, ahora... sentate y esperá

lunes, junio 22, 2009

Espejos

"... Y en esta forma, con una mezcla de reserva y audacia, de sometimiento y rebelión cuidadosamente concertados, de exigencia extrema y prudentes concesiones, he llegado finalmente a aceptarme a mi mismo."

Memorias de Adriano. Marguerite Yourcenar

Aquellos que podemos detenernos a analizar (léase también degustar) esta declaración de Adriano, habremos podido atrapar apenas con una mirada contada en instantes, la síntesis exacerbada de toda una vida.
Porque aquí, en la belleza de estas pocas líneas está revelado, enteramente, en carne viva, en todo el esplendor de sus luchas y entregas, el ser.
Uno podría imaginar que Adriano las pronuncia para lavar su piel y su alma de todo, despojándose de toda ilusión, de toda máscara, de cara a la luz de su propio designio. No hay cegueras, si en cambio, un equilibrio llamativo entre el exceso humano y un cuidadoso movimiento de felino.
Esto me lleva a pensar, inevitablemente, en los espejos. Siempre creí que llevamos espejos por todas partes, espejos íntimos en los que nos detenemos cada tanto a pasear nuestra figura, o parte de ella, para buscarnos en ese reflejo que escapa a nuestro acontecer cotidiano, por razones de seguridad.
Los espejos son lugares, momentos felices y tristes, actitudes, encuentros y desencuentros, algunas palabras no dichas y otras repetidas sin sentido o destino, sentimientos callados hasta el dolor, abrazos interminables, el anochecer cayendo sobre cuerpos exhaustos de placer, silencios afortunados y otros destructivos, imágenes, cientos y miles de imágenes rodando por la fría superficie de nuestros espejos interiores.
Allí nos vemos, una y otra vez y cada vez diferente, y nos hacemos parte del reflejo, y lo disecamos, lo atomizamos para ir separando cada pieza, sintiendo el filo o la blanda curvatura de sus formas más sutiles. Y así, nos sentimos más cerca, más uno con uno mismo para vernos con todo el esplendor.
De frente a toda la extensión de lo vivido…de un lado y otro de cada uno de nuestros espejos.
Listos para emprender una aventura a lo Adriano.