sábado, agosto 29, 2009

Todo llega!. Para V también.


Y un buen día…allí están. Frente al espejo, arreglándose como mujercitas que son.
Uno las mira y se acuerda del primer bañito, ese ridículo termómetro con forma de pececito que metiste y sacaste tres veces antes de meterla a ella por temor a que se quemara el culito.
Aquella vez que se te cayó de la cama por una milésima de segundo en que te diste vuelta para alcanzar el óleo calcáreo. Y vos llorabas más que ella, y llamaste entre mocos y balbuceos al pediatra y le preguntaste 100 veces si no había que hacerle una resonancia magnética.
Cuando hacía globitos con la saliva.
Cuando con las primeras comidas, escupía la mitad del puré de zapallo y espinaca y vos quedabas exhausta como si hubieras alimentado a un elefante con amigdalitis.
Cuando se te pasaba a la cama diez veces por noche, y al final la dejabas ahí y vos te dormías con la frente pegada a la mesita de luz.
Cuando la dejaste por primera vez en el jardín de infantes y al salir sentías que el corazón se te hacía pomada.
Cuando empezó a leer y ya la veías recibiendo el título universitario.
Y las fiestitas escolares,
Y los útiles,
Y los juegos,
Y los peluches…
Y ahora, mirala…ahí está pasándose rimel, exactamente como vos, en la misma posición, con el mismo cuidado para no empastarse la conjuntiva. Con la misma gracia.
Ahí está… mi nena.

A mí, estas cosas me pierden

Hace dos semanas, tuve la oportunidad de dictar una clase en el Hospital Centenario de Rosario. Es un bello hospital, como los pocos hermosos y antiguos hospitales que aún quedan también en la Capital Federal, digamos, el Muñiz o el Tornú, hospitales por los que pasé durante mi carrera.
El año que viene, el Centenario hará honor a su nombre, ya que cumple los 100 años de vida. Su historia tiene la sencillez de la vieja aldea, por eso me cautivan estas cosas.
Parece ser que el hospital nació de la mano de un grupo de rosarinos muy emprendedores, liderados por un empresario llamado Cornelio Casablanca, allá por 1910 ( de ahí su nombre), quienes sentían que la ciudad necesitaba un hospital de excelencia que también albergara a la Escuela de Medicina. Así es que, como todas las cosas maravillosas que se lograban en las viejas aldeas a fuerza de que la gente compartiera un deseo y una visión poderosa, se hizo una colecta pública y gracias al esfuerzo de miles de rosarinos, nació el hospital.
Desde el año 2001 está en marcha el Proyecto Hospital Centenario del Bicentenario, que tiene que ver con las reformas y reconstrucción que todos los edificios como este, dedicados a la comunidad, necesitan. Espero que se concrete tal como fue concebido y que sea una realidad como lo fue en 1910 el nacimiento de este hospital.
En fin, hasta aquí la historia.
Ahora, lo que me mata es haberme topado con este cartelito viejito, que se anuncia a la puertas de lo que hoy es un consultorio, con la modesta belleza de las cosas del pasado, de un pasado que te habla desde ese prolijo trazado de cada letra.
Estaba ya saliendo para irme del hospital, y lo veo. Me acerco, lo miro, lo toco, y algo se detiene unos instantes a mi alrededor. Y es que la historia de estos lugares está en estas cosas pequeñas y escondidas, ellas son los mudos testigos de la vieja aldea.

Otro dulce para Abrujandra


Ingredientes


Dos kilos de quinotos
900 gr de azúcar morena
2 o 3 chauchitas de vainilla

Muchas ganas de preparar un dulce INOLVIDABLE y muy fácil.

Preparación

Lavar los quinotos UNO x UNO, superlativamente bien. Imagino lo que dirán: Está loca!. Es cierto, pero es muy poca evidencia para juzgarme así. Recuerden esto de uno x uno porque lo van a leer después y ahí si que se asombrarán.

Dejarlos toda la noche en H2O, que los cubra. (foto)

A la mañana siguiente, sacarlos del agua, reservar esta última. Escurrir y proceder a cortarlos en mitades y sacarles UNO x UNO los carocitos…les dije!!. Pero bueno, esto de hacer dulces es ARTESANAL, así que no se quejen del descarozado, forma parte del juego.

Poner el agua a fuego moderado. Este es el fuego para los dulces en general. Cuando apenas rompe el hervor, echar el azúcar y revolver hasta formar el almíbar. En ese momento se echan los quinotos y se sigue revolviendo hasta llegar al punto de dulce. La forma de calcularlo está descripta en la entrada “Dulces para el invierno” así como el envasado y conservación posterior.

Algo más. Cuando ya el dulce comenzó a tomar cuerpo y esto se les va a presentar cuando se oscurece su color ( bastante) pueden meter un mixer y triturar un poco las cascaritas para que les queden de diferentes formas. Yo lo hago así. Cuando esté ya bastante espesito no se olviden de echarles las chauchitas de vainilla.

Además de tostadas, este dulce está muy bueno para acompañar una torta galesa y un pan de nuez o rellenar un bizcochuelo de naranja o coco.

Manos al quinoto! Y me cuentan.

viernes, agosto 28, 2009

Adorable C


Y ahora le toca a ella. A mi bebé chiquitito, a mi cloncito.
C nació con un kilo y cien gramos: o sea, una ratita cariñosa. Encima perdió peso al nacer, por lo cual su cuerpecito perfecto cabía en una mano y sus patitas de pulgarcita quedaban colgando. Eso sí, Dios la dotó de un par de pulmones portentosos, de manera que cuando probó lo que era gritar ( y se ve que le gustó bastante), le metió con alma y vida. Cuando estaba en la sala de neonatología y la cambiaban, parecía una prima donna irritadísima, berreaba y lanzaba unos agudos que te la voglio dire. El enfermero que la cuidaba me decía: -Yo sé lo que le gusta- y acto seguido le hacía franelita en la espalda y la tipeja se callaba.
Hoy de eso, han pasado diez años. Conserva una vocecita dulzona y aguda, ahora encantadora. Y aún le fascina que la franeleen y la besuqueen.
El mundo de C tiene forma de corazón. Todo en él es romántico, dulce, amoroso. Es una Susanita hecha y derecha. Cuando tenía seis años se copó viendo Bonanza y decidió que iba a tener cuatro hijos a los que los iba a llamar: Joe, Ben, Hoss y Adam . Un personaje!!.
Desde muy chiquita estableció un vínculo irrompible con T, al que cuida y ama profundamente. Como es natural, a veces lo ama tanto que se pone cargosa y T desea arrojarle un florero por la crisma, pero ella lo perdona siempre y el la adora.
Es muy compañera mía, le gusta sentarse conmigo a conversar mientras cocino, me ayuda y me cuenta su vida como una señora gorda en un partido de canasta. Obviamente todos sus padeceres tienen que ver con el amor. Ha tenido ya varios novios, y tiene un pretendiente desde la salita de tres que la adora y la venera como una diosa griega, pero, claro, a ella no le gusta, la historia de siempre!.
Hace unos días, me mostró una carta que le había mandado este pretendiente, N. En ella le declaraba “quererla con toda su alma” a lo cual, la muy casquivana le escribe: “Pero N, como te puedo gustar tanto si soy horrible” ( histeria en su quintaesencia) . Y el pobre, divino le pone: “Estás diciendo un antónimo”. La carta la tenemos guardada. Yo creo que Joe, Hoss, Ben y Adam merecen leerla algún día. Me encargaré de eso.
C, quiero decirte que sí sos hermosa, tu ser, tu esencia es hermosa. Tu corazón está lleno de flores y mariposas gigantes como las que vos dibujás, y nuestros días, los días de esta familia no serían tan radiantes si tu sonrisa no los iluminara.
Dios te ha dado un don maravilloso, el de la alegría y la dulzura, ahora, tu misión es llenar la tierra con el.
Te amo chiquita. Amigas… toda la vida!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

domingo, agosto 23, 2009

Dulces para el invierno


Adoro cocinar!
Creo que esto tiene que ver con el hecho de que nací y fui criada en el seno de una auténtica familia de origen italiano, y ya sabemos que si hay algo que caracteriza a este tipo de familias es el hacer de cada acto culinario una ceremonia casi religiosa.
Crecí en la cocina de la casa de mi abuela. De chica, pasaba allí la mayor parte del tiempo. Era una enorme cocina-comedor, en la que se inscribía el acontecer diario, entre el olor a flan y el humito de las cáscaras de naranja que se quemaban en las hornallas. Mi abuela cocinaba sencillo, pero muy rico y muy mediterráneo. Sus padres eran de Messina, Sicilia, así que su menú estaba muy teñido de esa parte de la bota. Sus suegra también era del sur, de Calabria, y mi abuela había aprendido muchas recetas de su familia política. Sin embargo también hacía comida criolla, o sea fusionaba, eso que hoy hacen los chefs prestigiosos y te lo cobran carísimo.
Siempre me aconsejaba: _Vos, si tenés que ahorrar, ahorrá con todo menos con el aceite y el queso de rayar, ESO, tiene que ser de la mejor calidad_
Yo sufría como una Magdalena cada vez que me mandaba a hacer los mandados. _Decile a Julio (el carnicero), que te de un kilo de bola de lomo para Doña Angelita_ . _Pero, abuela, para qué le voy a decir eso, si ya sabe que soy tu nieta y que es para vos!_ _No, vos decile igual, así te da la mejor parte_. Invariablemente yo tenía que dar el santo y seña en cada negocio, en la verdulería, en la granja, porque de esa manera parecía que los productos estaban “personalizados” y eran mejores. Y creo que funcionaba, porque la abuela hacía comidas deliciosas.
Era la época en la que los barrios eran todo nuestro mundo, eran como aldeas con sus patriarcas, sus muertos amados y recordados siempre por las viudas, sus locos, curdas, linyeras, sus vendedores ambulantes, hijos descarriados, solteronas atardecidas. Todavía recuerdo ciertas cosas que me emocionan mucho. Cuando se casaba una chica del barrio había que estar lista para verla salir de su casa rumbo a la iglesia. Ya desde varios días antes se comentaba la noticia por todos los rincones, y ese día, se contaban las horas y minutos para verla salir. Porque entre otras cosas, las novias traían suerte, mucha suerte, del mismo modo que contar los autos del cortejo fúnebre traía muchísima mala suerte.
En fin, del barrio voy a seguir hablando en otras entradas, porque la verdad es que el objetivo de esta entrada era pasarles la receta de un dulce que yo preparo y que me sale REQUETE-SUPERbueno. A ver…
Dulce de pomelos.
Dedicado a mi amiga la Abru
Ingredientes
Pomelos rojos 2 kilos
Jugo de naranjas: una por kilo de pomelos, o sea en este caso, dos
Azúcar: Se puede usar la refinada, pero a mi para los dulces me gusta la morena y lleva un kilo cada dos de fruta, o sea en este caso, un kilo.
Receta
Lavar super-requete-bien los pomelos y cortarlos en juliana no tan fina. Sumergirlos hasta cubrir en agua y dejarlos así toda la noche.
A la mañana siguiente, levantarse con buena onda, prepararse unos mates y organizarse bien todo lo que se va a usar como se ve en esta foto.
Sacar los pomelos del agua y reservar el agua. Van a ver que la consistencia de las rodajas, después de una noche de inmersión es media chiclosa, buenísima para cortarles prolijitamente las cáscaras junto con las pielcitas blancas amargas. Reservarlas. A las pulpitas pomelescas sáquenles todos los carocitos que puedan y descarten. Algunos los usan, yo no.


Ahora pongan al fuego el agua y tiren toda el azúcar de una y revuelvan con cuchara de madera hasta que se disuelva y quede así, como un almíbar ( foto de abajo)

Corten las pulpitas de pomelo con las manos, se deshacen fácil, y échenlas a la olla del almíbar junto con algunas cascaritas. Ojo con esto no echen muchas porque lo pone más amargo de lo que ya será.

Y empiezen a revolver... va a llevar sus 40 minutos, así que piensen en cosas compatibles con esto: leer, hablar por teléfono, conversar con alguien, pensar, tomar mate. Pintarse las uñas indudablemente NO.
Va a ir tomando esta consistencia primero:

Y esta después...
¿Cómo se sabe cuando está a "punto" de dulce? Cuando se pone un montoncito en un plato y se pasa el dedo por el medio: Si los dos bordes del montoncito se unen rápido, le falta, si quedan separados, listo!
Se enfrasca en caliente. Los frascos hay que lavarlos bien y hervirlos boca abajo o meterlos al microondas para esterilizar. A mi en esto me ayuda mi hijita C, que les pasa un algodoncito con alcohol después que los microondeamos y también a las tapitas.
Enfrasquen bien hasta arriba y los ponen a enfriar boca abajo. Cuando estan frios, van derechito a la heladera.
Este es un dulce amarguito, bueno para hacer tostadas con pan negro y manteca, para rellenar madalenas, para acompañar un heladito de crema americana o para hacer un chutney para el cordero al horno.
Anímense, esta bueno.

Frases Célebres

"Cuadrados locos". obra de mi hija CDR

Todos sabemos que a lo largo de su crecimiento los niños van descubriendo el mundo y definiéndolo como mejor pueden. Generalmente, lo hacen muy bien, porque los niños tienen una lógica absolutamente creativa y hasta mágica.
Estas que voy a transcribir, son algunas viñetas de ese "descubrir y describir el mundo" de mis hijos. Alguien alguna vez me enseñó a anotarlas en cuanto surgieran, porque después iban a perderse en el olvido. Lo hice, por suerte. Hoy encontramos este cuadernito con V y morimos de risa recordándolas.

Mamá (M) : V, ¿Por qué los cubitos se disuelven?
V ( 3 años): Porque no quieren estar más en el jugo o en el agua, porque quieren volar

M: V, a ver, las abejitas comen?...po..., po....,
V (3 años): Polenta!

Mamá y V ( 5 años) mirando la película "Titanic", cuando la protagonista intenta suicidarse en la proa del barco.
V: Mamá, ¿Qué quiere hacer la chica?
M: suicidarse
V: ¿Qués es suicidarse?
M: matarse
V: Ah, ya se!, es ir en busca de su propia muerte!

T ( 3 años): Mamá, yo NO quiero ir a la escuela
M: Pero tenés que ir para estudiar y aprender
T: Yo no quiero estudiar ni aprender nada, yo quiero atender un kiosco con el abuelo

T ( 3 años): Yo no me voy a casar nunca porque yo quiero ser astronauta
M: Y... ¿Qué vas a hacer dando vueltas solo por el espacio?
T: Yo no voy a estar solo, voy a viajar con el abuelo!

M: V, ¿te acordás del cuento que te leí de la vida de Joan Miró?
V (6 años): No
M: Si, V, ¿Te acordás que Miró se enfermó y sus papas lo mandaron a pintar al campo?
V: No, Ma, no me acuerdo de nada
M: Pero, V... te lo leí hace poco!! ¿Dónde tenés la cabeza!!?
V: Donde me la abrochó Jesus
M: Bueno, te la abrochó bastante mal
V: No, Jesús abrocha todo bien

Divinos, divinos, divinos pollitos mios!!

sábado, agosto 22, 2009

Así, pata a pata

Bueno, para que vean que lo que cuento de T no es cuento, aquí tienen el estado natural de sus patitas, o sea siempre descalzas. Aquí está mirando Indiana Jones.
Así anda mi lemurcito divino por toda la casa. Y ahora que las veo bien de cerca descubro que en la planta del pie izquierdo tiene una lastimadura, que seguramente se hizo con una astilla del parquet.
Esta foto revela tres cosas: 1) que hoy anduvo casi todo el día sin zapatos pero con medias 2) que las medias ya deben estar inutilizables de la mugre y dentro del lavarropas o debajo de su cama 3) que mis pisos están bastante limpios teniendo en cuenta que ya llevará unas tres horas sin medias.
Eso sí, para el anochecer del día agitado seguramente estas patas no estarán tan limpias.