Me gustan los días de lluvia. Sólo lluvia, eh, el frío me poné violeta. domingo, marzo 21, 2010
Play it again, Sam
Me gustan los días de lluvia. Sólo lluvia, eh, el frío me poné violeta. viernes, diciembre 25, 2009
Mi amigo C
Conocí a C hace siete años. Entonces, él era mi profesor de estadística. Reconocí de inmediato su perfil erudito. Era una época en la que la inteligencia pura me maravillaba mucho más que ahora. Era (y lo es aún, pero ahora es mi amigo y eso cambia las coordenadas) una personilla malhumorada, poco proclive a la sonrisa, afecto a la verborragia ( esto no ha cambiado NADA) y más allá de todo y sobre todo, un excelente docente. Solo una persona con estas características pudo haber despertado en mí el deseo de saber cada día más, de enfrentarme a mis limitaciones con un empeño de superación capaz de derrumbar todas las barreras. Es un provocador, un generador de "urgencia" por saber más, un inductor de objetivos y metas, un maestro. Pocas cosas para C son más sagradas en su vida que su amor por la docencia, me atrevo a decir que sólo una, su amor por su familia. La enseñanza es para él una razón de existir, tal vez la más cierta desde temparana edad, un sino, uno de sus karmas. Podés sentir su entrega cuando lo escuchás dar sus clases, en ese momento él está ahí, y en ninguna otra parte, y sentís el placer que él trasmite conforme va argumentando sus temas.Una de las cosas que más disfruto de la vida, es generar un vínculo afectivo con mis maestros. Tengo la enorme fortuna de que esto se haya producido invariablemente en mis dos especialidades. Seguir la relación con ellos, pero pasada la etapa del alumnado, ya desde la amistad, es uno de mis grandes placeres y algo que enseño y comparto con mis hijos. Porque entonces, después que dejan su rol de "calificadores" empezamos a compartir la vida, empezamos a intercambiar sensaciones, formas de pensamiento, y vamos construyendo un vínculo en el que el afecto y la familiaridad alimentan la admiración y la hacen mucho más poderosa.
De todos modos, la amistad de C no fue tan sencilla desde un principio, imagino que porque ambos somos seres complicados y de carácter. Me costó bastante tener su confianza y lograr un espacio en su apretado mundo interior. Aún construyo ese espacio, y no es fácil, nada que venga de él es sencillo, será por eso que lo quiero tanto, por esa cosa laberíntica de su personalidad y de su afecto. Penetrar en sus pensamientos es algo que me provoca alegría. Es muy lindo tener ese sedimento cuando estás con alguien, sentir que llenó tu corazón de alegría. Creo que es la condición que marca el sentido de la amistad, la alegría que te queda cuando solo queda el recuerdo.
Algo especialmente valorado por mí es nuestra "amistad epistolar". Hace ya un par de años que compartimos historias de vida, pensamientos, escritores y demás yerbas cotidianas en nuestros mails. A mi, es sabido, me gusta mucho escribir y él estimula muchísimo este hábito. De estos intercambios, ha despertado mi interés por algunos filósofos y autores que desconocía, he aprendido sobre ciertos personajes maravillosos, he vuelto a leer a poetas un tanto olvidados, y he aprendido a deleitarme de plumas como la de Borges. De él aprendí ciertas historias absurdas que jura que son verdaderas pero que yo disfruto más pensando que las ha inventado y me las cuenta para alivianar mis momentos difíciles. Hay una de Anatole France que él sabe que me gusta mucho y cuando puedo, le pido que me la cuente de nuevo, aún a sabiendas de que yo pienso que la ha inventado toda. Me hace reir, y esto es muy bueno.
Pero lo mejor de este ser, es su sensibilidad. Detrás de esa oscura personalidad se guarda un ser de una sensibilidad exquisita. Esto es lo que lo trasciende como amigo y lo hace mi hermano. Y es que C, representa para mí, el hermano con el que siempre soñé. Y esto es un sentimiento relativamente reciente. Siento que aunque pasen los años, las estaciones se sucedan en su fuga repetida y la historia vaya tejiendo sus tramas, él estará allí velando por mi. No importa dónde, a cuánta distancia, él está siempre y lo estará sin exepción. Su incondicionalidad es tal vez la expresión más absoluta de su amistad. Y esto es parte de su sustancia, C es incondicional para todos aquellos que quiere. Este es su don.
Ya no puedo decir más. Por supuesto que siento que todo lo que he escrito es poco y no lo representa, pero tengo mis limitaciones y esto es lo que puedo, al menos hoy.
La mejor manera que encuentro para cerrar esta entrada es con sus palabras.
Este es el último mail que recibí de él. Siento que es bellísimo y me hace feliz compartirlo.
..."Leí estos días una antología poética de Miguel Hernández. Murió cerca de los 40 años y lo asocio a la definición de "lo vital". Era la vida misma escribiendo. Descontrolada, imposible, inefable, formidable, tenue, frágil, indestructible. Todo a la vez. Escribió en los muros de la cárcel donde murió durante la dictadura de Franco:
"Adiós, hermanos, camaradas y amigos
Despedidme del sol y de los trigos"
Sus elegías son perfectas: sólo alguien que amara tanto la vida pudo describir así la pena por la muerte de algunos de sus seres queridos.
No sé por qué he vuelto a leerlo. Siempre me hizo sentir en falta. Alguien tan vivo pone siempre en duda el nivel de nuestros lances con la vida: en lo personal, me da envidia y me hace sentir muerto. No es muerto quizá la mejor palabra: la imagen es la del frío glacial de la razón (el acero quirúrgico) -la "razón de mi vida", mi yo-, contra el fuego de unos leños en una hoguera que calienta, pero que puede carbonizar. No le perdono que me haga sentir así. Y sin embargo...
¿Qué haremos? Comenzaremos un nuevo año. En mi caso, el número 48 de vida en la tierra (el "muerto que habla"!). Nada será sustancialmente distinto: y sin embargo, renovaremos la fe. Qué palabra terrible: Fe. Virtud teologal. La convicción de aquello que no es evidente. Tendremos también la duda, como plantea Sabina: "tenemos la duda y la fe, sumo y sigo...". Con estas dos herramientas, caminaremos hacia una extinción personal cada vez más cercana. Acumulando deudas con nosotros mismos y con los otros, y detritos mitocondriales cada vez más difíciles de ocultar.
Y sin embargo... Sin embargo, somos la naturaleza. Y, Deus sive natura, somos Dios. La Navidad hace renacer en mí la fe en la metafísica de Spinoza, la metafísica de mi Abuelo, que nunca oyó hablar del Judío Maldito, del Sabio de Nietsche. Como toda fe, terrible y consoladora. Y desoladora.
Como el muérdago que, al fin y al cabo, pincha y debe pinchar. Porque esa es su esencia. Que ni los besos debajo de su sombra pueden cambiar."
Una y mil veces, sencillamente, gracias.
jueves, noviembre 05, 2009
Otra arcilla

domingo, noviembre 01, 2009
Más palabras de C
Atardecer desde el aireSerá así?
lunes, octubre 26, 2009
Las maravillosas frases de C
Tecito Africano compartido con C en el MalbaOtra vez quiero citar a mi amigo C. Y se que ya viene siendo hora de que hable de él, pero me cuesta porque se que todo cuanto pueda decir será poco. Y no es porque lo quiero, que desde ya que sí, y lo quiero muchisimo, sino porque tiene una personalidad tan vasta, tan fabulosa en sus miles de intrincados vericuetos, que hablar de él, todavía llevará su tiempo y seguramente cuando lo haga seguiré sintiendo que no lo hice bien.
Lo admiro mucho, tal vez demasiado, "Mucho más de lo que merezco" diría él con su voz a media asta.
En fín, esto que transcribo es el final de uno de sus últimos mails y es sencillamente...hermoso.
Atropa nos conceda el término exacto de vida (cuya cifra constituye el más importante de los enigmas individuales); que su reloj no se adelante demasiado, pero que la morosidad no la entretenga. Ya se sabe que las musas y las parcas son muy susceptibles a la distracción.
Así de simple...
miércoles, octubre 14, 2009
Vínculos
Hacía dos años que no la veía.
Su pelo seguía igual de oscuro y de largo. Su piel igual de blanca.
Siempre me llamó la atención la forma que tiene de mover sus manos, casi como acompañando, o mejor dicho, dirigiendo sus palabras. A veces, incluso, es como si dibujara lo que está diciendo en el aire.
Ya es una señora…claro, igual que yo. Tenemos hijas de la misma edad casi, algunos logros, un par de desencuentros, lágrimas no lloradas por asumida soberbia, muchas responsabilidades, tres kilos de más ( cada una), una larga amistad ( de 23 años), y muchos, muchísimos recuerdos de una de las épocas más gloriosas de la vida, la de la facu.
¿Te acordás cuando nos reíamos de tu vieja porque le decía a su amiga: _Maru, ¿compartimos este pepinito?. Hoy compartimos un omelette y una ensalada con la misma entrañable amistad con la que, a lo largo de estos veintitrés años compartimos la vida.
Carol y yo nos conocimos cuando hacíamos la ayudantía de fisiología. Lo primero que pensé cuando la ví fue que tenía los pelos y el buzo demasiado largos. Después, empezamos a conversar, y al poco tiempo ya nos volvimos inseparables.
Crecimos juntas, a una edad en la que crecer es geométrico, y en mi caso, electromagnético. Generalmente estudiábamos en su casa, un departamentito precioso ( al menos lo era para mí) de dos ambientes en el que vivía con su madre, su hermana menor y Pini Rotondi, la gata. Allí, pasábamos largas horas repitiendo lecciones, tomando meriendas interminables, mirando novelas absurdas y escuchando discos de rock nacional. Nos hacíamos compañía, nos contábamos absolutamente todo, nos reíamos muchísimo de mucha gente y aprendimos a confiar ciegamente la una en la otra simplemente por la poderosa fuerza de nuestro cariño. Hoy, puedo decir, que estos años han sido una lenta tarea de adopción, un telar en el que tejimos lazos indestructibles.
Compartimos nuestro almuerzo y nuestras vidas con punto de partida donde la dejamos hace dos años.
Nos despedimos con un abrazo fabuloso, reafirmando lo mucho que nos queremos.
Y una vez más, compruebo que el tiempo, este tiempo de la amistad, está fuera de los relojes, es una sustancia compleja e inexplicable.
La ví desaparecer por la boca de un subte. Hubiese jurado que lo último que ví de ella fue ese guardapolvo blanco que nos poníamos por los pasillos antes de entrar a clase.
Te quiero con toda el alma amiga!!!
Hasta la próxima.
lunes, octubre 05, 2009
La casa de Pablo
Un regalo para vos Gus, viajero y soñador, explorador del viento y las arenas, amigo de los amaneceres distantes, pájaro de todos los cielos, amante de la voraz seducción de París.
No había nadie en aquella casa.
Yo estaba invitado y entré.
Me había invitado un rumor,
un peregrino sin presencia,
y el salón estaba vacío
y me miraban con desdén
los agujeros de la alfombra
La hice primero de aire, luego subí en el aire la bandera
y la dejé colgada del firmamento, de la estrella,
de la claridad y la oscuridad
Cemento, hierro, vidrio,
eran la fábula,
valían más que el trigo y como el oro,
había que buscar y vender,
y así llegó un camión:bajaron sacos
y más sacos,
la torre se agarró a la tierra dura
_pero no basta, dijo el constructor,falta cemento, vidrio, fierro, puertas_
martes, septiembre 29, 2009
Mi amigo A

Se ha hecho “de abajo”, a fuerza de mucho trabajo, desde muy chico.
Perdió a su papá siendo un adolescente, y allí quedaron él y Juana, su mamá, haciéndole frente a la vida, juntitos, eso sí, muy juntitos.
A adora a Juana, y a Juana ( me consta, porque la tuve de paciente) se le ilumina la mirada cuando lo ve. Además, como Dios no juega a los dados, los ha hecho muy parecidos, físicamente y en sus personalidades.
Es un gran tenista, aunque siempre se queja de sus contrincantes, porque, claro, no le dan la guerra que sus músculos inquietos necesitan.
Es un emprendedor, un visionario de grandes empresas, pero, claro, ninguna es suficiente para su espíritu aventurero e inquieto.
Es un padre a ULTRANZA, que adora a sus hijos S y P, de esos que , lo sé, serían capaz de dar la vida por ellos, y no es joda, señores: A es capaz de darlo todo, su vida misma por esos chicos. Ellos ya son hombres hechos y derechos, pero en el reflejo de su mirada, ellos siempre serán esos bebés que corren hacia él con sus pañales. Más de una vez, hablando de sus hijos, se le llenan los ojos de lágrimas, lágrimas de felicidad, de amor, de satisfacción por ver que ellos han cumplido con los sueños que él mismo tuvo que guardar para siempre para que ellos pudieran soñarlos y hacerlos realidad.
“Hoy vienen los chicos, voy a hacer milanesas”, me cuenta lleno de orgullo, pero, claro, se queja de que vendrán y le vaciarán la heladera…ya les dije, A es quejoso, encantadoramente quejoso.
A mi me cuida mucho. Me reta y se enoja por mi impulsividad, por mi falta de “política”, por mis arrebatos. Se enoja porque no voy al médico, porque no como bien, porque no descanso, porque me olvido cosas en los aeropuertos, y claro, se queja, también de mi. Me dice “la colifata”, y a mi me encanta!!.
Cada tanto me cuenta historias de su infancia y yo las escucho embelesada.
Una de ellas me gusta particularmente.
Cuando era chiquito, su padrino, repartía leche en esos latones enormes. Entonces, lo iba a buscar en su carro para que lo acompañara a repartir. El se trepaba al carro y salía a entregar ese blanco tesoro a sus vecinos.
Otras veces se montaba a un caballo, así en pelo, sin montura y salía a correr por el campo. Se metía en un río o una laguna aferrado a las crines y cruzaba a lomo de su caballo con el agua hasta la cintura. Sé que estos recuerdos lo hacen feliz y yo siento que con ellos me regala una de las fortunas más queridas de su vida.
A es para mí una de las personas más hermosas que la vida me ha regalado.
Cuándo doy conferencias y el me escucha, se pone nervioso, porque como sabe que las cambio hasta el último minuto, tiene miedo de que me olvide de algo. Entonces empieza a caminar, y me va a buscar agua temiendo que me quede sin voz.
Cuándo vuelvo, el me dice: "Ah! Se terminó la paz!”, pero yo sé que me está esperando, esperando que le cebe mate para comer galletas con el dulce que preparo, mientras el me cuenta del nuevo aparato que arregló, de Juana, de los melli, de su casa a orillas del río, de sus múltiples penares ( que no son tales) y del pesto que va a preparar esa noche.
Yo lo escucho, embelesada, porque aunque lo critico y lo peleo siempre, también lo admiro profundamente.
lunes, agosto 17, 2009
Feliz cumple Pulga!!

martes, agosto 04, 2009
¿Te das cuenta?
