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lunes, marzo 15, 2010

La metamorfosis materna


A cada cual su turno y su parte.

Hace unos días, en Costa Rica, aprendí que a las tortas, se le dice queque, y adoré esa palabra tan simple y tan dulce... como son las tortas!!.

Hoy he sido el queque de mis hijos.

Mi maternidad está radiante en las mañanas, soy como un gran útero caminante, danzante. A las seis de la tarde, me duelen todas las articulaciones y la palabra "mami" me taladra el lóbulo frontal cual daga siniestra en manos de un inquisidor. Sin embargo, le doy un poco más de piola al barrilete y sigo remontando.

Hoy los fui a buscar a sus clases de inglés. Ahí sale la estampida con cuadernos, cartucheras y gritería a desplomarse sin piedad por las butacas de mi auto recién lavado.

_Qué les parece si nos vamos a " Don Tata" y nos armamos una picadita?_ El SI, suena poderoso como la jura de la bandera.

Entramos a la charcutería ( qué palabrita!!) y empiezan a desperdigarse por los diferentes anaqueles: V pide milancito y queso azul, M, pepinitos, T anda inspeccionando bolsas de nachos ( puajj), C acompaña las elecciones de los hermanos con voluptuosa algarabía.

Cuando me toca pagar la cuenta los quiero reventar, pero me contengo por eso de que " la culpa no es del chancho sino del que les da de comer", no?.

Volvemos al auto con los tesoros. Ya es de noche, abrimos las ventanillas para que el viento nos despeine y escuchamos esa música espantosa que a ellos les encanta. Ellos cantan, comentan, se empujan y rien a carcajadas, mientras yo pido silencio y los amenazo con que voy a chocar si no se callan.

Pero todo es en vano.

Cuando a uno le toca hacer de queque, despierta queque y anochece queque.

Algo así como el pobre Gregorio Samsa, pero en vez de cucaracha...queque.

domingo, febrero 21, 2010

El tiempo de V

Cuando V llegó a mi vida, yo sentí que eso le estaba pasando a otra, no a mí.
Ese yo que yo había sido hasta ese momento estaba olvidado, se había disuelto en el aire. Ahora una mujer despertaba a una realidad diferente. Allí estaba ella.
Yo la miraba con asombro, y tal vez, con un poco de temor. Ella respiraba suavemente y se estremecía un poco cuando yo apoyaba mis labios sobre su piel rosada y suave. Cada vez que se movía o bostezaba yo me sentía más ajena a mi misma. Ese pequeño ser me despersonalizaba, me volvía translúcida. Ella era la dueña de todo el tiempo, mi tiempo había quedado muy atrás. Estaba más del lado de la sombra que de la luz. Mis espacios se volvían cada vez más minúsculos, mis movimientos dependían de sus coordenadas. Ella era mi dueña.
Dormía cuando ella dormía, y despertaba sobresaltada cuando ella cambiaba de posición y se arrepollaba en sus mantitas.
Vigilaba los vaivenes de su respiración, velaba por su sueño, acomodaba mi cuerpo pesado y lento a la marcha de sirena remolona que ella me dictaba.
Yo era su doncella, su súbdito, su esclava.
Ella era la reina.
Cuando abría los ojos en las mañanas y me llamaba con la mirada, yo sentía que nada y nadie en el mundo podía darme tanta felicidad, tanta plenitud. Entonces la acomodaba en mi pecho y sentía el placer de su boquita tironeando para sacar hasta la última gota, y finalmente ese estado de nirvana en el que se sumía satisfecha. Yo seguía el contorno de su rostro con mis dedos, la tibieza de sus párpados cerrados, el calor húmedo de sus labios ligeramente entreabiertos. Cerraba los ojos y la acunaba con las mismas viejas notas aprendidas en los brazos de mi propia infancia.
Así crecimos… acunándonos. Yo a ella, ella a mí.
Aún hoy, cuando ella está velozmente entrando en su adolescencia, solemos acunarnos.
A mí, sentirla contra mi cuerpo me da una paz que no puedo encontrar en ninguna parte.
A ella, no sé, pero intuyo que también le da paz, le da calor, le debe traer algún vestigio de recuerdo de aquel tiempo silencioso y eterno.
Estoy muy orgullosa de mi hija, la veo crecer y cambiar sus colores con la gracia de las mariposas, construir sus laberintos con la laboriosa y tenue sagacidad de la araña, la oigo deslizarse por sus pensamientos con la belleza de la gacela y la clara luz del amanecer.
Me nutro de sus palabras, de sus bromas, de su risa.
La siento amar a sus hermanos y protegerlos como una fiera dispuesta a todo.
Todavía me gusta ver el vaivén de su pecho cuando duerme.
Me gusta mirarla mirar, y entrar en su mundo, cuando ella me invita.

sábado, febrero 20, 2010

Yo era el sol


T tuvo un sueño.


Un sueño maravilloso.


..."Mamá, soñé que yo era el sol, y que le llevaba luz y calor a todos, especialmente a los chicos y a la gente pobre, y ellos me pedían cada vez más calor, para no morirse, y yo se los daba, yo sentía que se lo tenía que dar, aunque también sentía que cada vez me quemaba más, sentía que ardía y que me estaba muriendo por darles todo el calor a los otros. Al final me moría"


Esa mañana mientras me lo contaba y yo lo acariciaba me dí cuenta que tenía fiebre.


¡Vaya metáfora para un síntoma tan vulgar!

viernes, diciembre 04, 2009

Acariciar el dolor


Esta noche viví junto a mis hijos un momento memorable.
Hoy vengo de un día de pérdidas. Saldos negativos, números rojos (como dice C). En síntesis, un alma herida y dolorida.
Desde que llegué, temprano, en la tarde, traté por todos los medios de ocultar mi tristeza, mi desazón, ese sentido de vacío y de pérdida de las cosas añoradas y amadas.
Fingir, ocultar y reprimir se vuelven un hábito cuando uno no desea afligir a esas pequeñeces que viven en un mundo de romances y dinosaurios. Lo sobrellevé bastante bien con la ayuda de un par de whiskys y cigarrillos (aún a costa de una tos perruna que me persigue desde hace unos días), y fuerza, mucha fuerza en los párpados para no derramar uno solo de esos cristales efímeros.
Estábamos solo ellos y yo para cenar. Los invité, a M y a C a ayudar en la preparación de unas pizzas, que a fuerza de mi desgano, surgieron majestuosas de sus diminutas manos. Tanta era mi inercia que hasta dejé que manejaran el horno, cosa que hicieron con certeza y gracilidad. Mi ánimo solo me dejó poner la mesa y cortar las suculentas pizzas que sus “párvulas” manitos habían preparado.
Comenzamos a cenar, pero es tanto el vínculo que hemos creado, que no pude evitar quebrarme en el llanto, cuando los ví allí, tan junto a mi, tan tenaces en su ayuda y su compañía. Entre sollozos les dije que estaba profundamente triste, que ese había sido un día de “cierre de capítulos”, de pérdidas para siempre, como el para siempre de ser felices y comer perdices pero exactamente al revés: o sea un día de duelos. Entonces, se produjo algo que aunque pasen todos los años de mi vida, jamás olvidaré: Los cuatro me rodearon con sus abrazos y sus besos y compartieron mis lágrimas.
Vi como esos hermosos ojos se volvían cristalinos, como T derramaba y secaba inmediatamente sus lágrimas. Me acariciaron la cabeza y las manos como hacía tiempo nadie lo hacía, con la misma ternura que usaban mis padres para exorcizar demonios nocturnos o pesares de infancia. Fui un llanto de niña bajo el consuelo de mis niños-padres. Me resulta difícil explicar el amor que nos unió en ese abrazo de cinco, en esa tristeza llena de razones para mí y cómplice de amor de ellos. No buscaban porqués o causas posibles, lo único que importaba para su ternura era abrigarme, arroparme en su inmenso amor. No importaba comprender los vericuetos del alma herida de su madre, sino acudir al consuelo.
Sentir que un hijo te acaricia el dolor es lo más hermoso que puede pasarte. Es una tibieza que atraviesa el corazón, que lo ablanda, que lo transforma en una revelación de amaneceres.
Ahora estoy aquí, aún conmovida por ese momento que marca un hito en mi historia de madre. Ellos están allí, en sus dibujos y películas de dinosaurios y romances.
Y aunque no lo saben, hoy algo ha cambiado en mi vida…para siempre.

martes, noviembre 10, 2009

Generación I


No fui una niña muy proclive a los juguetes. Tal vez porque en la época en la que fui una niña cronológicamente niña ( hoy también lo soy a pesar de mi desfase cronológico), los juegos reemplazaban a los juguetes. El territorio de los juegos estaba en todas partes: en la vereda, en los jardines, en el “fondo” de las casas, en las azoteas ( no sé por qué pero le decíamos así en lugar de terraza), en los “potreros”, en las placitas del barrio, en el patio del colegio. Había árboles donde treparse, algún auto viejo y abandonado para jugar a la escondida, barro para hacer tortas, calles inundadas para chapalear con las botas pampero infantil, en fin, toda la extensión que abarcaba la mirada se podía volver un juego, había que imaginar, solo eso, y eso era lo más fácil.
Yo imaginaba que era maestra, y formaba largas filas de alumnos en el patio de damero de la casa de mi abuela Angelita. Les pasaba lista, los hacía “tomar distancia” ( ¡Qué horror!) y luego los entraba al aula (imaginaria) y les daba la clase. Tenía una taza de flores rosadas y grandotas en la que tomaba el té mientras explicaba, tal como lo hacían mis maestras, y en un pizarrón ponía prolijamente la tarea. Tenía dos o tres alumnos imaginarios a los que retaba sin cesar; eran “los terribles, los vagos” que nunca podían faltar en algún curso, incluso me quejaba de ellos con otra maestra imaginaria, durante el recreo imaginario.
Otras veces imaginaba ser una panadera, preparaba tortas y masas de barro de diferentes formas y tamaños que luego acomodaba sobre una rejilla y las vendía a mis clientes imaginarios, que eran los vecinos de la panadería, de los que conocía todas sus historias de vida (imaginarias) que comentaba primorosamente mientras los atendía.
Y así iban sucediéndose mis juegos de infancia: secretaria, diseñadora de modas, vendedora de ropa, artista de cine, cantante. No hacía falta mucho, más bien casi nada, solo algo que había en abundancia: imaginación.
Pero como dice la canción; cambia, todo cambia, y hoy cuesta imaginarse a nuestros hijos jugando sin juguetes, diciéndole a una pared: “ Mirá, Iñíguez (este era uno de mis alumnos vagos) o te ponés a trabajar o te mando a la dirección!” o exclamado al más límpido de los aires: ¡¿En serio doña Inés?!, y ¿cuándo puso fecha su hija para el compromiso?, mientras depositan en el suelo raso un paquete con una bola de barro. De ser espectadores de este tipo de escenas, la extrañeza sería una posibilidad y otra la rápida llamada al pediatra. Cuando V era muy chiquita tenía dos amigos imaginarios: Musa y Tinel, y los anexaba a sus juegos con un realismo que a veces me hacía correr un friito por la espina. Incluso cuando le preguntaba, estupidamente, ¿Con quién estás hablando V?, ella me contestaba con absoluta naturalidad: Con Musa, ma, ¿no la ves, ahí sentada?. Claro, yo ya era un adulto y a simple vista, ya no la veía.
Creo que a pesar de poblar la infancia de mis hijos de abundantes juguetes, siempre los he animado a imaginar, aún lo hago, ya no juegos, sino proyectos, pero reconozco que los juguetes nos han invadido lo suficiente.
Tanto así, que hace unos años, se me metió en la cabeza que quería un Wasausky, o sea ese monstruito verde con un solo ojo de la peli “Monsters inc”. Le pedí a un amigo que vivía en USA que me comprara uno, pero nunca me lo trajo. Recuerdo que se los comenté a mis hijos con tristeza. De esto hará más de tres años. Un día, hace un par de meses, vuelvo del trabajo, muy cansada, y mi hijo T me dice: “Mami, hay algo para vos en la mesa de luz, yo te lo conseguí, se lo pedí a un amigo para vos, ahora ya lo tenés”. Y allí estaba mi Mike Wasausky. Me emocioné muchísimo, como si fuera muy pequeñita y mi mamá me lo hubiera comprado. Ahora, todas las noches, cuando me estoy por dormir, le cierro su ojo móvil y le digo: "Hasta mañana Wasausky, no olvides tu papeleo"
Así que debo reconocer mis queridos amigos, que a pesar de pertenecer a la generación I ( imaginativa), me gusta tener también mis juguetes. ¡¡Gracias T, por comprenderlo!!

domingo, noviembre 01, 2009

Te espero

Ya faltan pocas horas para que llegue mi princesita V de su campamento. Estoy ansiosa por verla y estrecharla fuerte entre mis brazos y sentir su cuerpito tibio sobre mi corazón.
Ayer me llamaron porque tuvo un malestar que gracias a Dios fue pasajero y ella pudo disfrutar de su aventura. Por supuesto yo me preocupé mucho y la pasé remal. Pero ya pasó, y en poco tiempo más voy a poder llenarla de besos.
Para festejar tu llegada, preciosa, te voy a preparar la carne mechada que tanto te gusta ( y que ya se está marinando), con champignones y arvejitas frescas, con tomates secos y unas ricas papas a la crema.
Eso sí, todo, todo, con mucha pimienta negra, como a vos te gusta ratita.
Te amo tanto!!!!.
Y te espero, dedicándote esta canción que a las dos nos encanta.

Millones de besos

Tu ma.

viernes, octubre 30, 2009

Esta noche, cocina C



Una madre que ama la cocina, no es una madre enteramente madre si no transmite ese amor a sus hijos.
Yo lo hago, y tal parece que la cosa va dando sus resultados.
Viernes, el cansancio acumulado de toda una semana de laburo y tensiones. Pero claro, a mi que soy la Heidi de la casa, no se me van las ganas de servir una mesa bonita y suculenta.
Hoy, debo confesarlo, hubo compra: Salmón a la vasca y merluza en escabeche. Pero servir esto solo no hubiese estado a la altura de una cocinera gourmet. De manera que le propuse a C, preparar la cena bajo mi ojo guía.

Para empezar, una ensaladita de pepino. C se puso a cortar y desarrolló lo que yo llamé: “la lenta muerte del pepino”: Aquí lo pueden ver.


Un plato del que ella disfruta: Ensalada capresse. Esta es la capresse de C. Me da mucho placer ver a sus deditos ir y venir por las aromáticas hojas de albahaca.



¿Te animás a hacer una cremita de roquefort?. Claro mami, por supuesto: Y manos a la obra (perdón, manitas)


¡Bravo C! mirá todo lo que hiciste!!!. Enciendo unas velas y esto merece un brindis: Cirita con Sauvignon Blanc helado y la cocinerita con agua de pomelo: chin, chin



Después de una hermosa cena, la cocinerita y su mami se van al patio a conversar: Otra vela acompaña nuestras confesiones desde una maceta.
Y así es como de generación en generación, jugando y mimándonos, C y yo vamos tejiendo la tela preciosa de nuestra relación.
Hoy tengo que acercarla especialmente a mi regazo, porque V, nuestra "adolescente en crisis" está fuera. Se nos fue de campamento a Tandil, y las dos la extrañamos mucho. Pensamos en ella y deseamos que la esté pasando bomba, pero la extrañamos.
Estas son las cosas que me dejan un sabor dulce antes de dormirme, después de una semana agitada.

lunes, octubre 19, 2009

No solo de pan viven mis hijos


filetes de abadejo al horno con salsa de tomates y verdeo


pimientos amarillos con romero

La cocina puede albergar muchos o muy pocos secretos, según la hora del día, el día del mes y el humor de quien encienda las hornallas.
Para una madre de niños pequeños (tal es mi caso), la cocina siempre debe deparar misterios seductores y fuegos bienhechores.
De lo contrario, la heladera debe estar bien preparada para las “horas pico”, o sea dos o tres horas después del almuerzo, la hora de la merienda, una noche trasnochada de dibujitos o pelis ( en este último caso sólo considerar cosas dulces). Sin ir más lejos, hoy a la hora de la merienda, mis cuatro pequeñas “ferocidades” se mandaron de un saque 200 g de jamón cocido. O sea que cuando Cirita se avivó, ya estaba descartando el envase del jamón en la bolsa de residuos.
Trato de tener siempre cosas frescas de armado rápido: pepinos, tomates perita, apio, tacos, quesos varios, patés, porque siempre hay lugar para el tentempié, y no pueden faltar aderezos y salchichas alemanas, buenas protagonistas de una cena improvisada.
Quiero declarar la aversión que siento por las “patitas de pollo” de freezer y las hamburguesas, pero asimismo dejo bien sentado que ellos, mis pollitos, las aman. O sea que si abren el freezer, estas odiosas criaturas siempre estarán presentes. Para vengarme de este oprobio fabrico dulces caseros que termino comiendo yo o algunos amigos, porque los alfajores, las magdalenas y los budines siempre están ahí para competir con ellos ( y perder la batalla). A la manteca siempre la quiero, porque M y C todavía le rinden honores untándola en doradas tostadas de pan integral.
Los picantes y la buena pimienta negra no pueden estar ausentes: V los atesora. Todos sus platos reciben ese toque final y ella los come displicentemente aunque el interior de su paladar parezca un horno de barro a 300 grados centígrados. Todavía espero que alguna vez, aparezca en escena el picante que la haga gritar de horror… pero tal vez aún no haya sido creado.
Para T es indispensable que siempre haya en existencia “queso cremón”, o sea doble crema, grasoso y engordante, y cada tanto C reclama unos cereales con forma de almohadoncito que contienen pasta de maní y están bañados o acicalados con miel.
Milanesas, siempre a la orden, de pollo y de carne de vaca. Cuando les hice las milanesitas de berenjenas, me dijeron que el geriátrico estaba en la casa de abajo.
Morrones asados, ensalada con MUCHO aceto balsámico, huevos duros con sal y papas fritas son bien recibidos, así como las papas al horno con cebolla de verdeo y hierbas aromáticas. Carne mechada con panceta y provenzal es un plato festejado por V, lo mismo que el pan bagnat, típico de la región de Niza. Zapallo al horno o tarta de zapallo con puerros o echalotes es un manjar de C. Salsa de tomates bien cargadita y pan tostado con aceite de oliva es el paraíso para M y sándwiches de pollo con salsa golf o salmón rosado son los preferidos de T.
Aceitunas negras y verdes, berenjenas al escabeche, guacamole.
Foi gras…cuándo se me pianta un tornillo.
Arenque para las chicas, incluida la madre con una copa de Chardonnay.
Pero esta noche, andaba fiaquita… así que abadejo al horno con salsa de tomates perita ( eso sí, frescos) y verdeo. Para acompañar, estos pimientos amarillos dulces al horno con pimienta de Malabar y tomillo.
Y encima… les estoy escribiendo ( de puño y letra, en un cuadernito precioso con figuritas) un recetario para cuando sean grandes…y me dejen de joder!!!

martes, octubre 06, 2009

Realidad, divino tesoro

Este nocturno, es de mis trillis.
Durante la cena, ellos siempre toman la palabra, y comentan las cosas del día, principalmente del colegio.
C comenta que la hermana de un compañerito, que tiene 18 años, está embarazada. Este compañero se los anunció hoy, de manera que la noticia es muy fresquita.
C comenta, _ Si, mami, la hermana era flaquita, pero ya tiene pancita, claro, porque tiene al bebé, y todavía va al colegio, porque está en el último año, o sea que va a ir embarazada al colegio_
Entonces T, después de escuchar en silencio, dice:_ Imaginate, qué problema si rompe bolsa en la clase, ¿no?_
Yo les digo: _Pero tiene novio, ¿no? y el novio es un buen chico, van a tener y cuidar al bebé_
_Si, mami_ dice M_ El novio es buenisimo, mirá, el perro de ellos les caga toda la terraza, y el novio de la hermana junta todo con la pala!, es buenisimo!!_

Después de escuchar esto, compruebo una vez más que mis hijos son maravillosos, y que entienden que el milagro de la vida está por encima de todas las cosas.

jueves, octubre 01, 2009

N...I love you!


Ay, Ay Ay!!!, que fuerte es la primavera!


Todo se pone fragante, más colorido, más auténtico. Todavía hace un frío perrísimo, pero yo, ya he decretado la primavera.


N, "ardiente paciencia", el admirador de C, también está primaveral. Yo les conté que la ama desde que están en "salita de tres" ( o sea, ya va para siete años de amor!) pues, cada día está más encantador.


Escena número uno: Resulta que se la pasó todo un exámen escribiéndole cartas de amor, por lo cual, el tipo ajeno al exámen. Cuándo entregó la poca cosa que había hecho, le dice: " ¿Te das cuenta de mi amor?, en vez de hacer el exámen, me la pasé haciéndote cartas!".


Escena número dos: C se enoja con él porque vive diciéndole que la ama. _Mami_me explica C _ Me pongo roja de la furia, y él me dice: " Shhh!, callate: Me encanta cuando te enojás!!"_


Si este no es un "amante latino", los amantes latinos... ¿dónde están?.


Por supuesto que esta historia, continuará, porque está visto que el amor no tiene edad, no tiene fronteras, no tiene ojos ni oidos, sólo música, y duendes y cartas y bellas declaraciones.


Y mientras tanto... todo florece!

lunes, septiembre 14, 2009

Dulce M

Mis vacaciones. Arte paint de M

Y ahora, es tu turno.
M decidió que el 1 de Septiembre de 1999 era el día indicado para que él y sus dos hermanos salieran de mi abultado vientre a descubrir el mundo. Claro, él estaba preparado, los otros dos todavía no tanto, pero lo siguieron.
Cuando lo vi por primera vez, no pude entender lo que mis ojos me regalaban: era una cosita pequeñita y perfecta: sus pómulos, sus ojos, su frente amplia y sedosa, las comisuras de su pequeña boca rosada. Su perfume era intenso y delicioso.
Todo en él era placidez, quietud, mansa entrega al milagro de la vida.
M creció entre risotadas, se reía hasta desgañitarse, su sino era la abundancia. Devoraba sus papillas hasta el último micrón. Se ponía rosado de abundancia con sus mamaderas y dormía como un buda en su rolliza plenitud.
Cuando era un bebé le decíamos “la bola”, porque era redondo, cachetón y rosado como un pompón de espuma de caramelo. Lloraba solo por necesidades básicas, el resto era dicha y joda, sólo eso.
Cuando V fue a visitar a sus hermanos por primera vez, al único que podía tener en brazos era a el, porque T y C tenían que controlar demasiadas cosas para salir mucho tiempo de sus incubadoras, así que M fue el primero en encontrar su diminuto regazo. Desde ese día se volvieron inseparables. Se adoran. M venera a V, a pesar de todo, de peleas y broncas, siempre están juntos, reafirmando ese antiguo pacto que entablaron una tarde de septiembre en el Hospital Italiano.
Es mi gran compañero, mi soldadito de azúcar, mi dulce protección. Nos encanta salir juntos a hacer las compras, ir al super a elegir los mejores tomates, los ajíes más rojos, las especias indicadas para una comida gourmet. Miramos juntos el canal gourmet y me ayuda a cocinar, algo que le encanta. El es el mejor a la hora de decidir si la salsa está bien sazonada, si la carne está tierna, si es el “dente” de los fideos o el punto del calamar. Cuando salimos a hacer las compras, me abre la puerta y me dice” Madame, adelante”. Me acompaña a comprar ropa, yo salgo del probador y lo miró: _¿Qué tal M, te gusta?_ . El me sonríe como un tipito encantador y me dice _Si mami, te queda muy bien_
Vamos por las calles comentando lo que vemos, nuestros pequeños descubrimientos, nuestras decepciones, lo que nos gusta y nos hace felices. Hablamos del futuro, de la vida, de la familia, de mi trabajo, de sus tareas y los amigos.
Cuando me vence el cansancio o me oscurece la tristeza, el me abraza y me dice _Te quiero mucho_. Solo eso. Y eso basta para sentir que Dios me ha bendecido con su ternura.
Tenemos un código de “rascado”: Primero él me rasca la espalda y yo le cuento historias, después yo le rasco a él hasta que se duerme.
Hijo mío, mi pequeñito y dulce caballero medieval, tan sensible como las alas de una libélula, tierno, amoroso, quiero que sepas que al abrigo de tu amor, en el espejo de tus ojos me siento la mujer más poderosa de la tierra.
Tu amor me ha nombrado reina, señora y dueña de la comarca de tus brazos, hada mágica del territorio de tu fantasía, unicornio plateado de tus sueños, canción de cuna de tus cansancios.
Amor pequeñito y poderoso: Gracias!!!!
Te ama: Mamá.

martes, septiembre 01, 2009

Esto... es para ustedes

www.youtube.com/watch?v=4KZg0RbRHEs

Los quiero mucho. Los amo como no es imaginable amar nada más en este mundo.
Hace 10 años, fue difícil ese momento, sin embargo, no tenía miedo.Quería verlos.
Estaba muy cansanda ( menos que ahora), pero estaba ansiosa por verlos.No me importaba nada más que ustedes estuvieran bien, que nada de la esencia vital faltara a esa cita.
La noche anterior me había dormido riéndome. A la madrugada empezó el trabajo de parto.M quería salir, yo lo sabía. Había riesgo, pero ya entonces sabía que ustedes eran muy fuertes e iban a lograrlo.Y lo hicieron, cada uno...entre los tres.
Mientras preparaban la anestesia, cerré los ojos y pensé en la imágen mas hermosa, mas maravillosa de mi vida en los últimos años. Era una regata en Amsterdam, una noche estrellada de verano.
Así nacieron, entonces.
Hoy, gracias al milagro de nuestra Señora de la Salute, que está en Venecia, están aquí.Ella los cuida y los ama.Yo también.
Le han dado a mi vida, junto con V, la razón de todo. Todo lo que vivo día a día está teñido de la esperanza de saberlos allí.Sin eso, la vida sería un lugar muy oscuro, muy triste.
Ustedes son la luz, la esperanza, el camino a seguir.Ustedes son TODO.

sábado, agosto 29, 2009

Todo llega!. Para V también.


Y un buen día…allí están. Frente al espejo, arreglándose como mujercitas que son.
Uno las mira y se acuerda del primer bañito, ese ridículo termómetro con forma de pececito que metiste y sacaste tres veces antes de meterla a ella por temor a que se quemara el culito.
Aquella vez que se te cayó de la cama por una milésima de segundo en que te diste vuelta para alcanzar el óleo calcáreo. Y vos llorabas más que ella, y llamaste entre mocos y balbuceos al pediatra y le preguntaste 100 veces si no había que hacerle una resonancia magnética.
Cuando hacía globitos con la saliva.
Cuando con las primeras comidas, escupía la mitad del puré de zapallo y espinaca y vos quedabas exhausta como si hubieras alimentado a un elefante con amigdalitis.
Cuando se te pasaba a la cama diez veces por noche, y al final la dejabas ahí y vos te dormías con la frente pegada a la mesita de luz.
Cuando la dejaste por primera vez en el jardín de infantes y al salir sentías que el corazón se te hacía pomada.
Cuando empezó a leer y ya la veías recibiendo el título universitario.
Y las fiestitas escolares,
Y los útiles,
Y los juegos,
Y los peluches…
Y ahora, mirala…ahí está pasándose rimel, exactamente como vos, en la misma posición, con el mismo cuidado para no empastarse la conjuntiva. Con la misma gracia.
Ahí está… mi nena.

viernes, agosto 28, 2009

Adorable C


Y ahora le toca a ella. A mi bebé chiquitito, a mi cloncito.
C nació con un kilo y cien gramos: o sea, una ratita cariñosa. Encima perdió peso al nacer, por lo cual su cuerpecito perfecto cabía en una mano y sus patitas de pulgarcita quedaban colgando. Eso sí, Dios la dotó de un par de pulmones portentosos, de manera que cuando probó lo que era gritar ( y se ve que le gustó bastante), le metió con alma y vida. Cuando estaba en la sala de neonatología y la cambiaban, parecía una prima donna irritadísima, berreaba y lanzaba unos agudos que te la voglio dire. El enfermero que la cuidaba me decía: -Yo sé lo que le gusta- y acto seguido le hacía franelita en la espalda y la tipeja se callaba.
Hoy de eso, han pasado diez años. Conserva una vocecita dulzona y aguda, ahora encantadora. Y aún le fascina que la franeleen y la besuqueen.
El mundo de C tiene forma de corazón. Todo en él es romántico, dulce, amoroso. Es una Susanita hecha y derecha. Cuando tenía seis años se copó viendo Bonanza y decidió que iba a tener cuatro hijos a los que los iba a llamar: Joe, Ben, Hoss y Adam . Un personaje!!.
Desde muy chiquita estableció un vínculo irrompible con T, al que cuida y ama profundamente. Como es natural, a veces lo ama tanto que se pone cargosa y T desea arrojarle un florero por la crisma, pero ella lo perdona siempre y el la adora.
Es muy compañera mía, le gusta sentarse conmigo a conversar mientras cocino, me ayuda y me cuenta su vida como una señora gorda en un partido de canasta. Obviamente todos sus padeceres tienen que ver con el amor. Ha tenido ya varios novios, y tiene un pretendiente desde la salita de tres que la adora y la venera como una diosa griega, pero, claro, a ella no le gusta, la historia de siempre!.
Hace unos días, me mostró una carta que le había mandado este pretendiente, N. En ella le declaraba “quererla con toda su alma” a lo cual, la muy casquivana le escribe: “Pero N, como te puedo gustar tanto si soy horrible” ( histeria en su quintaesencia) . Y el pobre, divino le pone: “Estás diciendo un antónimo”. La carta la tenemos guardada. Yo creo que Joe, Hoss, Ben y Adam merecen leerla algún día. Me encargaré de eso.
C, quiero decirte que sí sos hermosa, tu ser, tu esencia es hermosa. Tu corazón está lleno de flores y mariposas gigantes como las que vos dibujás, y nuestros días, los días de esta familia no serían tan radiantes si tu sonrisa no los iluminara.
Dios te ha dado un don maravilloso, el de la alegría y la dulzura, ahora, tu misión es llenar la tierra con el.
Te amo chiquita. Amigas… toda la vida!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

domingo, agosto 23, 2009

Frases Célebres

"Cuadrados locos". obra de mi hija CDR

Todos sabemos que a lo largo de su crecimiento los niños van descubriendo el mundo y definiéndolo como mejor pueden. Generalmente, lo hacen muy bien, porque los niños tienen una lógica absolutamente creativa y hasta mágica.
Estas que voy a transcribir, son algunas viñetas de ese "descubrir y describir el mundo" de mis hijos. Alguien alguna vez me enseñó a anotarlas en cuanto surgieran, porque después iban a perderse en el olvido. Lo hice, por suerte. Hoy encontramos este cuadernito con V y morimos de risa recordándolas.

Mamá (M) : V, ¿Por qué los cubitos se disuelven?
V ( 3 años): Porque no quieren estar más en el jugo o en el agua, porque quieren volar

M: V, a ver, las abejitas comen?...po..., po....,
V (3 años): Polenta!

Mamá y V ( 5 años) mirando la película "Titanic", cuando la protagonista intenta suicidarse en la proa del barco.
V: Mamá, ¿Qué quiere hacer la chica?
M: suicidarse
V: ¿Qués es suicidarse?
M: matarse
V: Ah, ya se!, es ir en busca de su propia muerte!

T ( 3 años): Mamá, yo NO quiero ir a la escuela
M: Pero tenés que ir para estudiar y aprender
T: Yo no quiero estudiar ni aprender nada, yo quiero atender un kiosco con el abuelo

T ( 3 años): Yo no me voy a casar nunca porque yo quiero ser astronauta
M: Y... ¿Qué vas a hacer dando vueltas solo por el espacio?
T: Yo no voy a estar solo, voy a viajar con el abuelo!

M: V, ¿te acordás del cuento que te leí de la vida de Joan Miró?
V (6 años): No
M: Si, V, ¿Te acordás que Miró se enfermó y sus papas lo mandaron a pintar al campo?
V: No, Ma, no me acuerdo de nada
M: Pero, V... te lo leí hace poco!! ¿Dónde tenés la cabeza!!?
V: Donde me la abrochó Jesus
M: Bueno, te la abrochó bastante mal
V: No, Jesús abrocha todo bien

Divinos, divinos, divinos pollitos mios!!

sábado, agosto 22, 2009

Así, pata a pata

Bueno, para que vean que lo que cuento de T no es cuento, aquí tienen el estado natural de sus patitas, o sea siempre descalzas. Aquí está mirando Indiana Jones.
Así anda mi lemurcito divino por toda la casa. Y ahora que las veo bien de cerca descubro que en la planta del pie izquierdo tiene una lastimadura, que seguramente se hizo con una astilla del parquet.
Esta foto revela tres cosas: 1) que hoy anduvo casi todo el día sin zapatos pero con medias 2) que las medias ya deben estar inutilizables de la mugre y dentro del lavarropas o debajo de su cama 3) que mis pisos están bastante limpios teniendo en cuenta que ya llevará unas tres horas sin medias.
Eso sí, para el anochecer del día agitado seguramente estas patas no estarán tan limpias.

viernes, agosto 21, 2009

Arte, solo arte

Esta obra maravillosa es de mi hijito T. A mi me fascina y por eso quiero compartirla con ustedes.
Quiero también decirles que T es mi pequeño niño dorado, mi pedacito de ternura.
Tiene unos maravillosos cachetes rosados y unos ojitos traviesos y burlones. Condicen con su permanente ánimo de joda.
T escribe Haikus. Él dice que "su vida" es un Haiku. Este que comparto con ustedes es de su autoría:

Las hojas de otoño cantan
mientras un diente de león crece.
El viento fluye.


T es un tipejo extremo
Extremadamente dulce y seductor,
extremadamente travieso,
extremadamente sensible,
extremadamente independiente,
extremadamente desconcertante.
Habita un mundo interior al que solo se tiene acceso limitado, pero cuando se ingresa es delicioso.
Tiene grandeza.
Nació para estar en íntimo contacto con la naturaleza y si hubiese sido un animal, estoy segura que hubiese sido un lémur, un lémur encantador, claro.
No tolera el calzado. Desde su más tierna infancia ( que aún persiste) anda en patas. En invierno sus medias sean del color que sean se vuelven negras y asquerosas. Uno duda si meterlas en el lavarropas o directamente tirarlas a la basura.
Cuando está dormido, sus párpados tienen la tersura y el color del nácar.
Cuándo se le llama la atención por algo, solo dice "Perdón" y sigue haciendo lo que le da la gana. De esta manera ha concretado varias empresas desastrosas
Lo salva su sonrisa. Esa sonrisa es la cosa más fabulosa que Dios le ha dado.
T, aunque ya lo sabés, te lo digo: Te amo

miércoles, agosto 05, 2009

Verlos crecer











Me pasa algo maravilloso ultimamente.
Me pasa que estoy viendo crecer a mis hijos.
Es una sensación muy dificil de explicar, justamente porque es algo que parece ser "tan" natural y al mismo tiempo es raro.
Los veo como proyectados, como si ese crecer estuviera sucediendo en otro tiempo, un tiempo diferente al mio, más real, más tangible y al mismo tiempo ilusorio, como un sueño.
Los veo crecer como brotecitos, como los porotos que germinan con el secante, los escucho en sus declaraciones, en sus juicios alocados, en sus interrogantes, con sus códigos, tan diferentes a los míos, tan reveladores, tan puros.
Los observo en sus movimientos gatunos, en sus juegos, en sus enfrentamientos y encuentros salvajes, en la sinceridad violenta de sus sensaciones, en sus retóricas, en sus pequeños mundos habitados de pájaros fugaces e imágenes dispares.
Me asomo a su grandeza con la tímida fragilidad de un capullo, a veces casi en silencio, para no interrumpir la magia de sus vuelos.
Los miro, los huelo, saboreo cada palabra, cada sonrisa, cada mueca, cada uno de sus múltiples ritos de iniciación. Escucho, aprendo, trato de mezclarme en su transparencia.
Los amo intensamente.

sábado, agosto 01, 2009

El picante de los pibitos




Estos son los dulces que comen los "cuatitos" y las "chaparritas" mexicanas. No les parecen encantadores?. Casi todos tienen chile, para que esos paladarcitos y papilitas se vayan acostumbrando al mazazo desde la más tierna infancia.


A mi me matan los nombres: Pelon pelo rico, dragonzitos, mini mamut, pulparindo, chiritas, totis, frutaffy... no son divinos?


Y los chupetines además de anestesiarte la lengua te la dejan verde o roja según la ocasión.


A mis hijos los pierden y corre la villavicencio que da gusto!

miércoles, junio 24, 2009

Adorable V


Tengo cuatro hijos maravillosos. La luz, el día, las estrellas, el estío, todo está contenido en estas cuatro personitas que arribaron un día, de un mes cualquiera a mi vida.
Una, la mayor, llegó solita, allí rosada y temblorosa como un paquetito de ternura y temor. Recuerdo que cuando la miré por primera vez pensé: Es fea como una ratita mojada por horas y horas de copiosa lluvia, e inmediatamente la amé con toda mi alma y conté cada segundo hasta que me la apoyaron sobre mi pecho y ella encontró su lugar. Aún hoy, después de doce largos años, cuando se apoya sobre mi pecho se acomoda como aquella primera vez. Su piel es blanca como la luna y sus cabellos tienen el color de toda la naturaleza. Desde muy chiquita le cuento siempre la misma historia (que ella reclama de tanto en tanto). El día que Dios tenía que diseñar su pelo, se despertó de muy buen humor: _Ah!! Que bien dormí anoche, que hermoso despertar tuve hoy!!_ Un Dios muy contento llamó a su primer ángel secretario: _Y bien, que me toca hacer hoy, querido ángel?_ Bueno, entre otras cosas, Señor, hoy le toca definir los colores del pelo de V._ . Dios pensó unos instantes… _el pelo de V?, que puedo decirte ángel, he tenido una noche de sueño espléndido, hoy me he levantado de un humor fabuloso, y mira, mira los colores del amanecer… no son increíbles?, mira esos colores rosados y ocres atrapados por la niebla y el níveo reflejo de las nubes…¡Así!, exactamente así tiene que ser el pelo de V!!. Tiene que tener esos colores, y cuando el sol lo ilumine debe desprender reflejos dorados!!. Que así sea!. Y así fue. El pelo de V tiene todos los colores del amanecer y cuando el sol lo ilumina reluce como el oro de los dioses.
Es mi compañera, mi “pepe grillo”, mi reflejo en la luna del espejo, es mi pedacito de pan recién sacado del horno, mi dulce de frutos rojos, mi frágil piedrita de ámbar, la voz interior de mis momentos de crisálida. A veces siento que no hay solución de continuidad entre ella y yo, que seguimos unidas por siempre por una sustancia ignota y lejana.
V toca el violín y lee catorce veces sus libros más amados (Como “Quien le tiene miedo a Demetrio Latov”), mira dieciocho veces las películas que adora ( Como una de una pareja de tenistas que juegan en Wimbledon), cuestiona y desmenuza afirmaciones y declaraciones, llora fácilmente por pavadas y difícilmente por cosas serias. Le encanta el roquefort, el salmón rosado y los fideos mediterráneos, a todo lo que come lo cubre de pimienta negra, saborea con placer la mermelada inglesa, toma café negro ( aunque no la dejo) y dice que cuando pueda tomar alcohol, lo primero que va a tomar es fernet. Tiene algunos defectos serios: Le encantan los Jonas Brothers y Hannah Montana, y desde hace unos meses mira Isa TKM, un bodrio venezolano, de 9 a 10 de la noche.
Duerme con siete peluches y cuatro almohadas.
Es hermosa.
Es muy inteligente.
Es muy sensible.
Habla un inglés precioso.
Es bellamente sarcástica.
Es mi hija.
La amo

Y los otros tres?... Son trillizos.
Y cada uno de esos tres pendejos DIVINOS, merecen otra entrada